miércoles, 2 de diciembre de 2009

Lecturas pendientes

Esta tarde me tocaba hacer la tesis, o sea, que me he puesto a ordenar la biblioteca. Creía que era un fenómeno exclusivo mío pero resulta que es muy común, y hasta tiene un nombre médico que Juncal me ha dicho pero se me ha olvidado.

Lo que pasa es que una pila inmensa de libros a medio leer, en la mesa, me distraía, y varios libros más agolpados en bolsas me urgían. Primero he colocado éstos, trabajosamente, porque casi no cabían; luego, con dolor, he decidido devolver los libros a medio leer a las estanterías, hasta que encuentre el momento propicio para leerlos enteros. Desde pequeña me ocurre que no sé leer despacio, y con la edad se me está agudizando: si tengo un libro a medias varios días, lo más probable es que me canse y empiece otro. Estoy hecha para leer seguido.

Y se me ha ocurrido consignar los libros que devuelvo, en la estela de lo que hizo Enrique y tanto me gustó, pero sin poner la última frase que he leído porque no desespero de dedicar -todavía- algo de tarde a la tesis. Así que aquí va la lista, por orden (más o menos) de empiece de lectura:
  1. La isla del tesoro: empecé con muchos ánimos el 22 de octubre, jueves, pero no avanzo. Lo he contado aquí, y me ha consolado mucho que Blanca me dijera que lo leyó a los siete u ocho años y le pareció un rollo, igual que a mi. No puedo, no puedo...

  2. Escolios a un texto implícito: lo comenté en la tele en octubre, y de verdad que este hombre me fascina, pero ha llegado en un momento agitado de mi vida. No sé, quizá cuando acabe la tesis pueda dedicarle un rato cada noche...

  3. Sonetos de Shakespeare: me propuse leerme cuatro cada día. Claro, pero cada día quería leerme varias páginas de los Escolios, la lectura espiritual y lo de la tesis y el trabajo y a todo no me da tiempo.

  4. Caritas in veritate: qué verguenza, no consigo leerme la Encíclica. Me la llevé al último viaje, a Vigo y en el avión de ida conseguí leer la introducción (muy recomendable) y el capítulo 1.

  5. El fuego secreto de la Madre Teresa: me leí medio libro en el avión de vuelta de Vigo (lo compré en el aeropuerto de allí). No consigo leerme el otro medio, y mira que es interesante. Creo que la Madre Teresa se niega a hacerle competencia al Santo Padre y hasta que no acabe la Encíclica no podré leerme éste.

  6. Contraelegía: creo que sólo llevo medio porque compite con los Sonetos. Cada vez que lo cojo me remuerde la conciencia, ¿por qué no leer al bardo, que es universal, y en cambio Pacheco desde que lo han multi-premiado me da reparo? (en descargo del mexicano diré que el remordimiento es mutuo: cuando leo a Shakespeare me pregunto si no debería primero acabar con Pachecho, al fin y al cabo todavía me quedan Lampedusa, Ayckrod y no sé cuánta más bibliografía complementaria que me he comprado para ayudarme a entender al inglés -aunque sólo sea oponiéndome a lo que ellos dicen).

  7. Santos del siglo XIII y su época: en realidad hago trampa, porque de éste sí que leo un rato cada día y si Dios quiere me lo voy a terminar. Me está gustando un montón.

  8. 1010 consejos para emprendedores: Y con este también hago trampa porque también me lo voy a terminar. He descubierto el fin de semana que nada me relaja más de la tesis que leer librillos de gestión empresarial... me resultan tan ligeros, en comparación con la literatura infantil. (Si alguien me lee, enarcará aquí la ceja, pero no voy a borrarlo).
  9. Carta a los artistas: no me la había leído y cuando he visto el maravilloso discurso de BXVI a los artistas (que han glosado estupendamente en esta bloggsfera) he decidido no esperar más... La sorpresa, que cuando he sacado de la estantería el libro que compré hace nueve años y todavía no había leído (es bochornoso pero me pasa con cientos de títulos: compro más rápido que leo), en la preciosa edición de Altair, he encontrado un "Diálogo" final de Jaime y Enrique García Máiquez... cuando compré el libro no tenía ni idea de quién eran, ni -lo más importante- había leído todavía su poesía. La de ninguno de los dos.

Bueno, ahora que están escritos, negro sobre blanco, no me parece tan mal devolverlos a su sitio. Cuando quiera entro aquí y me los leo todos toditos. Y además, en este mes y medio se me han atragantado nueve, pero he leído muchos más...

viernes, 27 de noviembre de 2009

Noviembre dulce

Ha sido tradicionalmente mi mes favorito, quizá porque es mi cumpleaños, porque la Navidad está cerca (de niños, lo mejor es la espera), porque el abuelo decía de mi que era un dulce de otoño, como los membrillos, por tantas cosas. Ahora no ha dejado de serlo, pero ahora comprendo que todos los meses son nuestros (nosotros de Cristo y Cristo de Dios).

Si Él quiere, vendrán otros noviembres, pero nunca más éste, el de 2009. No avancé apenas en la tesis, pero leí la vida de Shakespeare, y sus Sonetos, Gómez Dávila, Pacheco, una tontería yankee sobre la crisis de los 30 (Plan B, de Tropper) justo después de salir de ella. Recuperé la alegría de vivir en Madrid, empecé con las clases de pilates, volví a encontrar dicha en el trabajo. Merendé con Juncal, comí con Blanca, me hice amiga de un Lord, me mandaron orquídeas por primera vez en mi vida. Viajé a Vigo y estuve con mis tías queridas, hacía veinte años que no veía esa ciudad recogida sobre el mar, cuánta belleza, y descubrir para siempre que Vigo es Vivaldi y los libros nos regalan recuerdos de lo que no hemos vivido.

Muchas más cosas pasaron en Noviembre, y fueron todas buenas.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El secreto de sus ojos

AVISO PARA NAVEGANTES: Voy a destripar -de nuevo- la película que da título a este post, así que el que no la haya visto y quiera hacerlo, que no lo lea.

Basta ya. No quería escribir de esta peli, pero antesdeayer otro amigo me dijo que la había visto y le había "encantado". Van un buen montón, así que contraataco: yo también la he visto, y no me ha gustado nada.

Lo que me está pasando con esta película ya me pasó antes con otra: Tíovivo, de Garci. Un buen amigo solía decir de mí que soy "garcista", por lo que me gustaba este director, del que había visto todas sus pelis: desde Volver a empezar hasta Historia de un beso, pasando por la maravillosa Canción de cuna (y La herida luminosa, El abuelo, You´re the one...). Y de repente voy al cine a ver Tíovivo y me espanta. ¿Por qué? porque no parecía de Garci. Porque traicionaba el espíritu de todas las anteriores. Claro, algunos de los amigos con los que fuí al cine no habían visto las anteriores y les pareció que ésta no estaba mal. Pero cualquiera que haya comprendido algo del cine de Garci -ese aliento cálido y discreto de esperanza, como un pálpito diminuto y constante- sabe que Tíovivo es una porquería.

Igual ocurre con Campanella. El que haya visto El hijo de la novia, El mismo amor, la misma lluvia o Luna de Avellaneda, no puede haber disfrutado con El secreto de sus ojos, porque traiciona todo lo que ha sido la filmografía anterior del argentino, todo lo que le ha hecho grande.

Daré sólo tres o cuatro argumentos para respaldar mi posición:
  1. Campanella quiere mostrarnos que sabe rodar un thriller. Que no es un director blandito ni cursilón, que sabe hablar de lo más duro (violación y asesinato, delincuentes crueles y víctimas que no perdonan, basura en el gobierno y en la sociedad). Llena su película de paisajes oscuros, tormentas meteorológicas y música de misterio, contraviniendo las reglas fundamentales del cine de suspense, como pueden verse aquí. No da tregua al espectador, ni siquiera en las escenas de "amor".

  2. Hay algo de Campanella (el canto a la amistad, los chascarrillos, el personaje tan logrado del amigo del héroe sobre todo), pero no lo más característico de Campanella: la esperanza ante el futuro, el convencimiento misterioso de que la vida vale la pena. Sólo hay un regodeo en el dolor, el sufrimiento, la incapacidad de perdonar: si te toca la china te ha tocado. No hay explicación, ni redención, ni nada que se le parezca. Ni por supuesto la remota sombra de algo parecido a la vida eterna existe en la mente de ninguno de los protagonistas.

  3. Y además (increíble en Campanella) no hay historia de amor. Mucha química entre Darín y Villamil, sí, pero ya la conocíamos de otra películas. Amor no hay amor, hay atracción, deslumbramiento, lo que se quiera, pero amor no. Las conversaciones entre ellos son pocas e insulsas, no se entiende qué les ha enamorado del otro. En este sentido, es muy representativo el papel que ella ve en la mesilla de noche de él (al principio de la peli le vemos a él despertarse de noche y escribirlo): "Te mo". Se supone que como escribe con una máquina de escribir vieja que no tiene la "a", lo que dice el papel es "Te amo". Pero no es verdad. La película es una historia de miedo, y los personajes no sienten amor ni nada parecido, sienten miedo y punto. Temor al paso del tiempo, a olvidar, a una vida estéril, a perdonar... cada uno a algo, pero todos temen.

  4. Para terminar -y no hacer este post eterno-: Campanella hace trampas. Todo el tiempo. No conocemos al marido ni a los hijos de la protagonista, entonces ¿cómo podemos juzgar lo que ha sido su vida, lo que abandona por Darín?

A todos los amigos a los que les ha "encantado" la película les diría: vale que es mejor que el 95% de lo que hay en cartelera, pero eso no la convierte en una buena película. Es la peor película de un gran director, y francamente, espero no volver a verla en mi vida.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Las doce en el reloj

Me habían hablado de él la semana pasada en la Asamblea de la UNE, en el último almuerzo. Fue su editor, naturalmente: se deshizo en elogios, y yo decidí buscarlo inmediatamente. El lunes recorrí tres librerías: no lo encontré en ninguna pero compré otros nueve libros. Me faltaba éste, no obstante.

Ayer pasé el día soñando con encontrarlo. A última hora me escapé a la librería Rafael Alberti, estaba segura de que allí lo tendrían. Lo malo: también estaba segura de que cerraban a las ocho, y eran casi menos cinco cuando yo daba vueltas frenéticamente por la zona, intentando aparcar sin éxito... a las ocho menos un minuto dejé el coche tirado en una esquina, con las luces de emergencia, y corrí calle arriba pidiendo un milagro, porque sabía a ciencia cierta que cerraban a las ocho...

Mi persistencia en pedir milagros se ve superada tan sólo por la persistencia de Otro en concedérmelos. A las ocho en punto entraba por una milagrosamente abierta puerta, con un cartel que indicaba que ésa era la hora de cierre... dentro, un montón de gente. Presentaban un libro ("El amigo del desierto", de Pablo d´Ors, en Anagrama) y una serenísima voz de hombre murmuraba algo así como que el desierto es imagen del infinito para el que estamos hechos...

Contagiada de paz, pregunté al hombre tras el mostrador por mi libro. "Está aquí", contestó, sacándolo del montón cercano, "lo he dado de alta precisamente esta mañana". También tenía la voz serena. "Precisamente" pasaban cinco minutos de las ocho cuando yo salía de la tienda con el libro apoyado contra el pecho.

martes, 10 de noviembre de 2009

Dos tipos de chicas

Me lo dijo Blanca hace unos meses, y le doy muchas vueltas. A ella se lo había dicho una amiga hace muchos años:

-Sólo hay dos tipos de chicas: las fáciles de casar y las difíciles. Las fáciles de casar son aquellas para las que la cualidad más atractiva que puede tener un chico es estar interesado en ellas. Las difíciles, todas las demás.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Corona de la Almudena


Segundo puente del curso, y yo en Madrid con la excusa de la tesis. Pero este puente ha sido especialísimo por varios ítems que enumero:

1- Lecturas: como el tocho de Ayckrod me daba una pereza mortal, lo cambié por el muy ameno y eminentemente divulgativo de Bryson. Al fin y al cabo los dos son lo mismo: biografías postmodernistas de Shakespeare, intentando encerrar al genio en las reducidas categorías de nuestra época... Pero yo quería leer los "hechos desnudos" antes de leer a Pearce, y es una experiencia que recomiendo. Leer a Bryson acerca de lo poco que sabemos de Shakespeare, y luego leer a Pearce para comprender cómo ese poco queda sorprendentemente iluminado si aceptamos la hipótesis (más que razonable pero no tan probada como para que sea indudable) de que el bardo era católico. Qué disfrute sin fin, aumentado con la lectura -que prosigo- de los Sonetos, nunca antes leídos enteros: qué maraviiiiilla...

2- Cine: el sábado por la noche fuímos a ver (500) días juntos. Como siempre, se entiende mucho mejor el título original (500 days of Summer) y no sólo porque Summer sea el nombre de la protagonista (y la metáfora del nombre sea esencial para entender la película). Dicen que podría ser la película independiente del año. Nunca he entendido bien eso del "cine independiente" pero es una muy buena peli, de cualquier forma. Primero, por cómo está contada la historia (al fin y al cabo el cine es un arte narrativo). Y luego, por lo que hace pensar. En las relaciones absurdas que se mantienen cuando uno no está seguro, sí. Pero también en las relaciones absurdas que se mantienen cuando el otro está tan absurdamente enamorado que no ve la realidad. Y muy buen guión y me quedo con ganas de verla otra vez, porque lanzaba muchos cabos y no pude recogerlos todos. Y a la salida, como siempre, Ruth me mostraba aquello que yo no había sabido ver: para los dos es buena la mala relación que atraviesan, para los dos deriva en una situación mejor que la que tenían, y detrás de sus errores y fracasos (digámoslo claro: de sus pecados) hay Alguien que hace que todo sea para bien...

3- Música: y anoche en el Auditorio, qué pasada, qué regalo, la Orquesta Barroca de Venecia interpretando a Vivaldi... qué alegría tiene el Barroco, siempre, siempre, y qué buen ambiente en la Orquesta, qué maravilla el director que además tocaba el clave (y que era profesor, y se le notaba, esponjado de orgullo por las proezas de sus chicos)... Teníamos unos sitios espléndidos, otra vez gracias a Ruth, qué bendición de noche. Me reafirmo en mi idea: si sólo pudiera escoger dos momentos en la historia de la cultura, Románico y Barroco. El arte más sencillo y el más complejo son esencialmente lo mismo: un arte alegre, porque tiene a Dios en la base y en la cúspide de sus alegrías... qué derroche de gozo anoche, la flauta de pico como un pájaro, los violines arrullándola, se me iban los pies cada vez que sonaba el clave, siempre armonioso, siempre sereno, de fondo el laúd.

4- Lugares: he pasado varios meses lamentándome (la crisis de los 30 no ha dejado nada en pie) de lo sosa que era mi vida, toda vivida en la misma ciudad, 30 años sin salir de Madrid, y 25 en la misma casa... hace ya diez años, además, que sueño con vivir en el campo, harta de atascos y demás morralla urbana. Y en cambio, ayer, la mañana de otoño soleada y fría, el Palacio de Oriente con sus barquilleros y su fauna urbana, la Virgen esperando nuestras flores en la explanada, los de Daimiel tocando para Ella, los grupos de chulapos bailando el chotis y de goyescos tan rechulos también, la esquina más bonita de Madrid donde vivía mi madrina y transcurrió mi infancia... ayer daba gracias a Dios que me ha puesto aquí. Y me acordaba de ese hombre de Chesterton que dió la vuelta al mundo para descubrir... la belleza de su casa.

5- Tesis: como se deduce de lo anterior, se ha llevado las migajas de mi tiempo. Apenas nada. Y como -espero- se deduce de lo anterior, me he quedado tan contenta. ¡Y eso que no he contado -en lo anterior- las cosas mejores del puente, sólo las siguientes!


La foto es la "corona de la Almudena", también llamada rosca de la Almudena o roscón de la Almudena, que hemos descubierto hoy en casa.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

¿Enamorado?

Hoy como todos los días, D. Enrique me hace pensar por libre. Al hilo de su estupenda entrada, recuerdo otro síntoma claro del enamoramiento, además de lo de los ojos. Estás enamorado si te parece absolutamente cierto que no eres digno del amor del otro...

martes, 3 de noviembre de 2009

Paradojas

Me despierto dormida.
En cada momento me apetece hacer cosas distintas de las que hago.
Trabajo entre libros, que me quitan el tiempo para leer.
Si no estuviera haciendo la tesis, podría estudiar.

viernes, 30 de octubre de 2009

La Coruña

Cuando era niña era una fiesta ir con los padres: nos alojábamos en el Finisterre, íbamos a jugar al golf a la Zapateira, a la torre de Hércules al atardecer. Hace años que no voy. Ahora recuerdo esa alegría de niña mientras todo me da pereza: la boda, la ropa para la boda, la pelu para la boda, el hotel para la boda, el viaje eterno, el puente que sacará a la calle tanta gente... En realidad es el agobio por la tesis, que dormirá el sueño de los justos por segundo fin de semana consecutivo, y yo necesitoooo los fines de semana para sacarla adelante.

Hazme niña otra vez sólo por dos días, Señor.

jueves, 29 de octubre de 2009

Defensa de la ociosidad

Ayer leí este librito de Stevenson, y qué maravilla: la tesis que sostiene ha sido el leit motiv de mi vida desde que abandoné el Despacho de Abogados hace ya más de siete años... a veces no lo cumplo, es cierto, pero siempre querría haberlo cumplido.

Una persona muy ocupada se cree más importante de lo que es, se pierde lo fundamental de la vida y al final no es feliz... En cambio, "encontrar a un hombre o una mujer feliz es mejor que encontrar un billete de cinco libras" (cito de memoria), "cuando entran en una habitación, es como si se encendiera una vela". Y para ser feliz es preciso no pasar el día corriendo, ni haciendo muchas cosas...

Ojo, que ésta no es una defensa del "dolce far niente" sino del "ocio y la vida intelectual" de Pieper. O en escolio genial de Gómez Dávila (vuelvo a citar de memoria): "La cultura no podrá ser nunca el ocio de los trabajadores, porque es el trabajo de los ociosos".

martes, 27 de octubre de 2009

Nicolás Gómez Dávila


Me gusta tanto que quise dedicarle mi tesis a su obra, me disuadieron.


Oí hablar de él por primera vez a Dalmacio Negro, luego he leído los Sucesivos Escolios publicados por Áltera y la selección de Juan Arana en Los Papeles del Sitio. Y varias personas que admiro confesaban admirarle, lo que acrecentaba mi admiración...


Hace un mes leí que -¡por fin!- Atalanta había publicado su obra entera: Escolios a un texto implícito. Y esta noche vuelvo a la tele con este libro, toda una fiesta de la inteligencia... un microcosmos verdadero.


Me temo que volveré a ser muy entusiasta en mi comentario. Pero esta vez me apoyo en el autor: "Negarse a admirar es la marca de la bestia".

lunes, 26 de octubre de 2009

Asamblea

Después de todo el fin de semana discutiendo "asambleariamente" diversos temas, oigan lo que me dice Don Marcelo (no desde el Cielo, sino desde la maravilla de libro donde se recopilan sus homilías en la fiesta de la Transverberación de Santa Teresa, aunque seguro que desde el Cielo está de acuerdo):

"Aquí (...) está el fallo. Lo hemos olvidado mucho en nuestro tiempo. Todo lo queremos reducir a una conversación de camaradas; tenemos que estar muy unidos, juntos todos, y todos de rodillas ante Dios. En nuestras horas de oración comunitaria, bien sea en las órdenes religiosas, en la familia, en las comunidades parroquiales, donde sea, llega un momento en el que cada uno tiene su propio ángel, su propio dardo, porque tiene su propio corazón, y lo que tiene que hacer es dejar que se abra; y luego que Dios actúe como Él piense que debe hacerlo respecto a cada uno."

Las negritas son mías, lo demás de Don Marcelo... y del Espíritu Santo.

domingo, 25 de octubre de 2009

Piratas


Llevo todo el fin de semana intentando desocuparme de obligaciones apremiantes para leer La isla del tesoro, y apenas he logrado llegar a la mitad.
Reconozco que nunca me había llamado la atención esta obra, que compré este verano en el lote de lecturas stevensonianas con las que pretendía preparar el viaje a Escocia. Luego no me dió tiempo a leerla, y ahora por la tesis tengo que hacerlo. Por la tesis y por amor propio. Resulta que en Escocia me leía la biografía que sobre Stevenson escribió Chesterton, en edición de Pre-Textos y traducción de Aquilino Duque (por cierto: espectacularmente buena, de las mejores que he leído en toda mi vida) y le comenté a mi prima Lucía que tenía muchas ganas de leer a Stevenson a raíz de la biografía. Y me contestó: "¿Pero qué ha escrito Stevenson? La isla del tesoro, que nos la hemos leído todos a los diez años y El Doctor Jekyll y Mr. Hyde, poco más"

Ahora comprendo que quizá debí leerla a los diez años. Con treinta, una sabe que John Flint es el malo desde antes de que aparezca en escena, la primera vez que el squire le nombra. Y me cuesta avanzar en la trama, porque a esta edad mía ya no me resulta creíble que un niño sea tan espabilado como el protagonista... tendría que tener yo la edad de Jim. Lo que me permite avanzar una teoría para mi tesis: la literatura infantil se distingue de la adulta no en que sólo deba leerse en la infancia, puesto que si es verdadera literatura tiene que admitir posteriores relecturas toda la vida adulta; sino en que se lee mejor si la primera lectura se hace en la infancia.

Y aunque me cueste avanzar, qué peso tienen las palabras en la obra, no sobra una sílaba, qué hallazgos hasta musicales: Quince hombres en el cofre del muerto/ yo-hoo y la botella de ron...

viernes, 23 de octubre de 2009

To see good is to see God

De quién iba a ser este juego de palabras genial, sino del gran Chesterton. Esta semana de lluvia, agobios, la muerte visitando la casa de una amiga muy querida, y etcétera, he visto a Dios por varios sitios. En su Iglesia, siempre, que somos familia. En los amigos animando, alegrando, a veces sólo acompañando. En el soplo de su Espíritu que hace que de una comida normal salgan ideas geniales... y que en la tripa de Rocío crezca Manuel y en la de Begoña crezca María. He visto el bien y allí estaba Él. Sonriendo.

PD: esta entrada es para Pablo Velasco, que cuando ve en la columna derecha de su blog que no he actualizado este huerto me regaña. No vale por el libro, pero gracias también por el libro. Y no vale por nada de todo lo demás, pero mil gracias por todo lo demás.

viernes, 9 de octubre de 2009

Ahítos de palabrería

Y de la red de palabras y de la superposición de narrativas no nos salva más que el silencio y la entrega, no la palabrería ni mucho menos la retórica.

Lo he leído aquí.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Como niños

El domingo pasado, no ayer, leyeron en Misa el Evangelio de Marcos 9, 30-37, cuando Jesús coge un niño y lo abraza, y lo pone enmedio, y deja a los discípulos pasmados, en su reparto de cargos y prevalencias: ¿véis este niño? pues así vosotros.

Esa noche en casa comprendí que o termino la tesis o la tesis termina conmigo, y tomé una resolución heroica: leer sólo-sólo-sólo sobre el tema de la tesis, y "premiarme" al final del día con 15 minutos de lectura literaria y otros 15 de lectura espiritual. Buf.

Hacía años que no tardaba una semana en terminar dos libros, pero así ha sido esta semana. Sólo el sábado, cuando los concluí ambos, comprendí la estrecha relación que mediaba entre los dos, y el Evangelio del domingo.

Bueno, la estrecha relación entre el Evangelio y Si no os hacéis como este Niño, de Hans Urs von Balthasar, estaba clara. Estupenda traducción y edición de Fundación San Juan, y aún más estupendo von Balthasar, como me conmovió saber que era el último libro que había escrito, al final de su vida terrena. Todos los católicos deberíamos leerlo para entender lo que somos: niños muy pequeños y muy queridos, de un Padre inmensamente bueno. Al que a veces no entendemos, pero tampoco los niños entienden a sus padres en todo, y sin embargo saben que les quieren, y no están todo el día dudando de ellos ni angustiándose por el futuro... el libro tiene joyas casi cada página, como éstas (escogidas al azar):

"(...) la infancia arquetípica, en la que la espera confiada y segura del bien reposa sobre la experiencia del ya-haber-recibido" (p. 35)
"El comparativo es la forma lingüística de la maravilla" (p. 68)
(Y esta maravilla sobre la Virgen:) "Pero ella, como la niña perfecta de Dios que es, no reflexiona sobre sí misma, sino que se pone a disposición de cualquier acción de Dios (...)" (p. 100)

El otro libro, La bendición de Nancy Mitford, parecía ser totalmente diferente... una obrita frívola, para colmo claramente inmoral (la más escabrosa de las cuatro que he leído), con una visión absurda del matrimonio y aún peor de la paternidad... el protagonista de la novela, Sigi, es un niño absolutamente cretino, cada vez más a medida que una va leyendo páginas y sin embargo... sin embargo, a finales de semana empecé a darme cuenta de que el niño de Mitford tenía mucho que ver con el de von Balthasar. Porque demostraba lo verdadero de su teoría al exponerla al revés: el niño es un cretino si sus padres no le hacen caso, si no le quieren, si no le cuidan, si no le educan. O sea, que un niño sin padre no vale nada...

No sé si me he explicado bien, pero estoy encontrándole sus ventajas a esto de leer despacio.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Up y Sorolla

El martes 8 fuí a ver la exposición de Sorolla. Allí estaba mi cuadro favorito de este autor, pero no diré cuál es, porque estoy harta de contar lo más íntimo en el blog. Sólo diré que es uno de tantos que hizo de su mujer, Clotilde.

Cuando tenía doce años, más o menos, fuí con mis padres a ver una exposición de Sorolla, pintor que a ellos les encantaba. Allí ví "mi" cuadro, y sin conocimientos previos de ningún tipo, entendí que su vida había estado formada, en parte fundamental, por las horas pintando a los que amaba. Singularmente a su mujer, Clotilde.

El domingo 14 fuí al cine a ver "Up". Y la idea principal de la película resultó ser la misma: cómo la vida compartida (uno con una) puede ser el argumento fundamental de una existencia. Toda la aventura que necesita un aventurero. Todo el arte que necesita un pintor.
PS. La imagen no es mi cuadro favorito, ni siquiera uno de los mejores. Pero me gusta, como me gustan todas las suyas.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Emilio


Se llama Emilio, acaba de cumplir 40 años y es sacerdote. Apenas lo veo, aunque a veces recibo correos suyos destinados a un grupo de amigos, y me alegra que siga incluyéndome en ese grupo.

Hace algunos años, pasamos unas semanas intensas, preparando un mini-congreso (o sea, un congreso para niños, por si alguien piensa que la expresión define un congreso muy pequeño). Había que planear actividades varias que distrajeran a un grupo de casi cien niños, de entre 0 y 12 años, y encima, sin saber bien con cuántos monitores adultos contábamos. Eran, claro, jornadas muy intensas: tanto las de preparación como las preparadas. Había que estrujarse el cerebro y el corazón a tope, y además estaba el esfuerzo físico, nada desdeñable cuando de niños se trata.

Por la mañana llegábamos despejados, alegres, llenos de energía y de ganas. A medida que iba pasando el día, notábamos más el cansancio, y por la noche estábamos derrengados. No deja de ser el mismo esquema de mi vida cotidiana, de ahora mismo...

Emilio aclaraba la cuestión con unas reflexiones teológicas que me fascinaban. "La mañana es una promesa", decía sonriente, y yo ahora me acuerdo mientras conduzco camino al trabajo, dando gracias a Dios por el día que estreno, las caras que voy a encontrar, las letras que voy a leer, el trabajo gustoso. Luego, por la noche, celebraba la Eucaristía, justo antes de irnos a casa: culmen y cénit del día, una comprendía bien que la primera se celebró en el marco de una cena entre amigos, y el consuelo que proporciona descansar en el corazón de los amigos. A la salida, antes de despedirnos, yo le bromeaba: "La mañana es una promesa, y la atardecida es un cansancio." No se dejaba vencer, sonreía: "La tarde es un cansancio, y un cumplimiento."

No lo he olvidado.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Dudas

Llevo catorce días sin escribir en el blog. Gracias a los que me lo habéis hecho notar, todos de palabra y no con comentarios virtuales.
He estado bastante ocupada con ese asunto que llaman "trabajo" y que, fácilmente, puede ocupar los 1.440 minutos que tiene cada día. Sí, todos los minutos, si también sueñas con él y piensas en "todo lo que tienes que hacer" cuando estás en Misa y cuando hablas con los amigos.
Pero no es sólo por eso que no he escrito en el blog. He hecho más cosas que trabajar, claro que sí. Fuí al Prado a ver la antológica de Sorolla y disfruté como una enana viendo a tantos disfrutar con la belleza verdadera, la que se muestra y la que late debajo de lo que se ve, que suelen coincidir (otro tema es por qué el éxito de una exposición se mide por el número de personas que se agolpan en las salas y hacen cola para conseguir entrar, pero es otro tema y no voy a entrar). Fuí al cine a ver "Up" y disfruté como una enana y lloré a chorros, como Juncal había predicho. He seguido leyendo los bloggs que suelo, y sin dejar comentarios, como suelo, aunque ganas tuve de decirle a Adaldrida que comparto lo de tener y no tener, y que el problema viene a ser con quién tener o no tener.
La cuestión es que todo eso no lo he contado aquí porque me gusta más contarlo viva voce, con un café, o unas prisas de saludo en plena calle, o a la salida de un funeral, o dónde sea, pero viendo ojos, caras, sonrisas, arrugas, respuestas humanas a lo que yo digo. No aquí, en esta pantalla de ordenador, preguntándome si me leerá alguien y quién, y cuándo, intentando adivinar reacciones o respuestas de los que alguna vez me han leído y me lo han dicho.
Entonces, ¿seguiré?

lunes, 7 de septiembre de 2009

He is not that into you


AVISO PREVIO: Si alguien no ha visto la película, que deje de leer esta entrada. Voy a desvelarla enterita.

Y ahora puedo comenzar contando que cuando viajamos a Bruselas en el puente de mayo (el primero) para ver a Ana, ella estaba fascinada con un libro de este título, que le habían dicho era buenísimo, contando "toda la verdad" de las citas entre hombre y mujer... y que se estaba rodando una peli, incluso, sobre el mismo.

Antesdeayer, o sea, el sábado, fuí a ver la peli de marras, con un montón de amigas y algún amigo. En esta España nuestra, han optado por titularla "¿Qué le pasa a los hombres?", absurdo que hace que no se comprenda el sentido último ni las cuatro partes de las que consta. La cuestión es que la película no intenta contar qué les pasa a los hombres, ni a las mujeres, sino qué ocurre cuándo un tío o una tía "no está tan interesado en ti" (ésa es la traducción fideligna: o "no está tanto por ti", como nos lo tradujo Anita en Bruselas).

Cuando un tío o una tía no te llama, o no se acuesta contigo, o se acuesta con otro/a, o no quiere casarse contigo, entonces: no está tan interesado/a en tí. Y la película trata de eso, de los engaños que los hombres (y las mujeres) nos contamos a nosotros mismos en lugar de reconocer humildemente que gran parte de la humanidad no está interesada (sentimentalmente) en nuestra personita. En ese sentido, me pareció un buen retrato de la sociedad occidental en esa franja de edad entre los treinta y los cuarenta, en ese estado civil que es la soltería y -qué triste aclararlo- heterosexuales. Porque los gays siguen otros códigos de ligue, como explica un personaje de la peli en un momento dado.

Y en mi opinión, es un buen retrato. No de todo el mundo, claro está. Pero ahí está el pánico al compromiso, los miedos varios (a quedarse sólo, a comprometerse demasiado rápido, a que la vida no sea el proyecto que te habías hecho...). En mi opinión, además, hay historias muy buenas: la mejor, claro, es la de Aniston y Affleck, porque se quieren. Y al final eso es lo que importa, estar con el que quieres, cuidar de los que quieres, hacer feliz a la persona que quieres, en lo que esté en tu mano. Es esperpéntico (pero divertido) el personaje de Goodwin, y muy mona su historia con Long... además consiguen darle un giro para que no sea previsible. Pero al final, vuelve a ser el mismo mensaje que con Aniston: si se preocupa por ti, si te cuida, es que te quiere. Nada de palabras bonitas, "obras son amores".

La historia más dura es, quizás, la más verdadera. Aunque duela. Chica presiona a chico para casarse porque sueña con su vida ideal y su casa nueva y su proyecto (unilateral). Chico se casa "porque toca" pero no le hace ilusión. Chico casado conoce a chica atractiva que no sabe lo que quiere pero sabe lo que no quiere (su "especie de novio" no le gusta nada, pero no tiene arrestos para dejarle, porque es cómodo "tenerle ahí" sabiendo que se muere por ella). Claro, chico casado y chica atractiva se van a la cama dejando destrozados a sus respectivos... y todos acaban solos.

Bueno, que me gustó. Buenas interpretaciones, y un buen análisis de la realidad: basta de autoengaños, de "canales alternativos de comunicación" y de contarse/hacerse historias mentales. Cuenta el día a día y lo que haces, cuenta a quién quieres en lo concreto... y obras son amores. Pasé un buen rato y me hizo pensar, yo al cine tampoco le pido más...

jueves, 3 de septiembre de 2009

Este desierto

Quizá no debí volver a Madrid justo antes de empezar a trabajar, diez horas antes exactamente. No entiendo si no, por qué me está costando tanto todo: esta ciudad que tanto me gustaba hace años, este trabajo que tanto me gustaba hace dos meses, lo que viene siendo mi vida, que también me gustaba.

Ahora sólo pienso en vivir cerca del mar, pasar las mañanas escribiendo y al mediodía darme un paseo descalza sobre la arena, dedicar la tarde a los amigos y la noche a leer un poco...

Lo que hace hermoso este desierto es que esconde un pozo en alguna parte. ¡A ver si lo encuentro!

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Volver es lo importante (oración)

Mantener la tensión, no arrugarse, no desdoblarse. Tratar a cada uno como lo que es: Cristo que viene a vernos. Dar gracias. Acabar las pequeñeces con perfección. Trabajar cada hora como la postrera. No perderse. Afinar la mirada. No dormirse, estar en vela. Permanecer con paz. Ser fiel a los amores.

Bienvenido de vuelta. En lo cotidiano se trasluce lo eterno.

viernes, 31 de julio de 2009

Vacaciones, al fin

"Agosto" es una palabra en la que nunca me había detenido, ahora que lo hago compruebo que comparte cinco de sus seis letras con "agotamiento", que es la palabra que mejor define el estado en que me encuentro. Estado agravado -supongo- por la certeza de la inminencia de las vacaciones: seguro que si tuviera que seguir al pie del cañón, seguiría, porque no somos conscientes de la capacidad de esfuerzo inherente a la naturaleza humana, o como le gustaba repetir -al hilo de cuestiones bastante más dramáticas que ésta del cansancio- a mi abuela paterna, que tuvo una existencia bastante complicada: "que Dios no nos mande todo lo que podemos soportar".

Se entiende de este párrafo que esta es una entrada de despedida (qué paradoja), porque en este mes de agosto voy a desaparecer del ciberespacio. Ojo, que desaparezco avisándolo, y con una dignidad en la que no confiaba cuando abrí este blog: lo he mantenido tres meses, con once entradas por mes, lo que hace un total de 33 entradas, número redondo. Es feo estar demasiado orgullosa de una misma, pero los números cantan...

Mis planes para este mes son sencillos: rezar, estar con los que quiero (redundante a lo anterior), leer, llenarme de belleza los ojos y no hacer planes.

Que Dios bendiga a todos y cada uno de los visitantes de este mi huerto. ¡¡¡Hasta la vuelta!!!

martes, 28 de julio de 2009

Facebook, qué susto

Esto de las nuevas tecnologías no trae más que disgustos, administrados en forma repentina y sin posibilidad de reacción ni prevención. Me temo que avanzamos a un ritmo que somos incapaces de asimilar, o al menos yo soy incapaz. No quiero tanta información, ni la necesito, ni me hace ningún bien.


Me uní a facebook hace un año largo, cuando casi todos mis amigos dejaron de enviar las fotos de las bodas y celebraciones comunes por correo electrónico, y a la súplica de que las pasaran en un cd respondían: "¿Pero no las has visto en facebook?"


Cada vez que entro observo niños a los que no veo desde su bautizo y que de repente son mayores, leo que los ladrones han entrado en casa de un amigo y que a otro le acaban de despedir del trabajo, veo a mis primos en posturas insólitas que me hacen preocuparme seriamente por la salvación de sus almas -y la felicidad de sus existencias terrenas, pues ambos temas van unidos, contra lo que piensa una mayoría aparente y vociferante-...


Después de cinco minutos en facebook compruebo que ni los que exhiben fotos más edulcoradas son felices... Dios mío... paren el mundo que quiero bajarme, que diría Mafalda.


La solución es sencilla, lo sé, debería darme de baja. He leído en google que Bill Gates lo ha hecho, porque recibió más de 10.000 solicitudes de amistad... yo sólo tengo ciento y pico, pero le agradecería a Bill Gates, si pasa por este huerto, que me explique cómo se hace para darme de baja, porque por más que indago en el programita de marras, no veo la fórmula.

viernes, 24 de julio de 2009

Le nozze di Figaro


La buena noticia (y muy sorprendente, además) es que fuí al Real a ver una ópera y disfruté. A Emilio Sagi se le había ocurrido la novedosa idea de vestir a los personajes de lo que eran, esto es: que los condes de Almaviva estaban vestidos como condes del siglo XVIII, que es lo que eran; y Susanna y Fígaro como sus criados, que es lo que eran; que la acción, que Mozart quiso situar en un palacio sevillano en pleno siglo XVIII, iba acompañada de un decorado que simulaba un palacio sevillano del siglo XVIII. Decía la acción "un jardín", y cuando se alzaba el telón contemplábamos un jardín, no una tela negra, no un biombo chino, no una escalera ni una plataforma postmodernas. Si era por la mañana, había luz de mañana; si era por la noche, cielo oscuro y luna llena. Insólito!!!

Como la ópera es una delicia -"una de las más perfectas, divertidas y teatrales de todos los tiempos" decía el programa de mano, y era verdad-, el argumento lleno de enredos mantenía la atención en todo momento, la música era prodigiosa y todos cantaban muy bien; y como a mi lado, mi amiga Ruthi compartía mi concepción de que tan importante es la música como la historia que te cuenta... pues fue una noche redonda.

Quisiera destacar una idea que es de Ruth: que la ópera contiene una reflexión sobre el amor humano en todas sus fases, en todas sus modalidades: el adolescente al que "le gustan todas" (Cherubino), el amor cómplice y acoplado de los que se conocen y se quieren y sólo sueñan ser uno (Susanna y Fígaro), el amor desengañado y dolorido de la condesa, el amor maduro de los que se descubren padres en la ancianidad y acuerdan envejecer juntos, sin más complicaciones -para las que ya no tienen tiempo.-

Y es que la historia parece superficial, pero no lo es. Divertida sí, muchísimo (tantos momentos el público entero nos reíamos, y sonaban risas de verdad, por contraste con esas enlatadas de las series de televisión), llena de encuentros y desencuentros, físicos y verbales, enredos de personas y de palabras. Pero Mozart con su música logra caracterizar personajes vivos, con personalidad y con pasado, con una historia que contar, cada uno, no simples comparsas del argumento. Y el argumento no es una sucesión de enredos sinsentido: aunque respete las convenciones de la ópera buffa, hay un tema claro, para mí, sobre el que versa la obra, y es el ingenio frente al poderoso, la astucia ("sed astutos como serpientes") que consigue que los sencillos defiendan lo suyo frente a quien desea apoderarse de todo, también de lo que no le pertenece, en un ansia de novedades creciente (esa escena del conde fascinado por los encantos nuevos de la mujer que es la suya pero él cree que es otra...).

El ingenio es encarnado por dos personajes, dos que están a punto de convertirse en uno, Fígaro y Susanna. En una complementariedad perfecta, sin pesar uno sobre otro, a lo largo de toda la obra van desplegando esa "manera de hacer" sutil, matizada, de los que se quieren. Pero la clave la dan enseguida, nada más comenzar la ópera: revisando la estancia que el conde les ha destinado, Susanna se ve obligada a desvelar al ingenuo Fígaro que hay dobles intenciones en tanta generosidad, que el conde está interesado en ella. Y entonces se muestra esa complementariedad maravillosa, porque Fígaro hace suyo el problema de inmediato (es un problema de los dos, claro) y se despiden recomendándose uno al otro que sean fuertes en aquello que flaquean. Él le dice, aún anonadado por la sorpresa: "coraggio, tesoro mío", y ella (un poco molesta porque él no se haya dado cuenta de nada hasta que ella se lo ha dicho): "y tú, cerebro."
La foto es del último acto, en el jardín. Lástima que no pueda trasladar al papel el olor que había en el teatro, parece que lo lograron poniendo extracto de azahar en el aire acondicionado...

miércoles, 22 de julio de 2009

Un novio para mi mujer

Esta entrada está dedicada a mi amigo Pablo, que advierte cuando llevo varios días sin escribir en el blog y me reclama entrada nueva; que es amante del cine, la música, los libros y los viajes, y todas las demás cosas buenas que tiene la vida; que es amante de su mujer hasta el punto de no querer ir a ver la peli de la que voy a escribir porque no le gustaba el título; y que me ha dicho que lo que voy a escribir a continuación se llama "spoiler", es decir, que voy a contar cosas de la película, por lo que los que no la han visto deben abstenerse de leer este post si no quieren que se la chafe.

Empecemos por el principio: me encanta el cine argentino. Así, en genérico. Bueno, menos cuando es hispano-argentino, manera de decir que España pone el dinero (o casi todo el dinero) que cuesta la peli, y a cambio amordaza el talento argentino obligando a los guionistas a incluir toda serie de estupideces, en la línea de nuestra corrección política, probablemente una de las más tontas del mundo (y mira que está difícil ganar ahí...).

Pero el cine argentino-argentino es una delicia, porque da prioridad absoluta al guión, o sea, que lo que le importa es contar una historia, y ya saben mis tres lectores pacientes y habituales que la base del arte es, para mí y sin dudas, la historia que cuenta.

La historia que cuenta Un novio para mi mujer se puede resumir sencillita en la frase que pronuncia un personaje secundario imprescindible, ese rostro surcado de arrugas que cuida el vestuario masculino -un personaje que casi no interviene, que sólo es espectador, a la manera barroca, pero señala lo que ocurre para que el verdadero espectador lo entienda: como ese personaje que aparece en una esquina de los cuadros barrocos, señalando la acción representada en el cuadro pero mirando hacia afuera, hacia el que mira el cuadro-, y que luego resulta decisivo para la trama, como lo es todo buen espectador. Dice: "Amor que se descuida, siempre muere."

Y ese es el leit motiv de una historia estrambótica, sorprendente, divertidísima: cinematográfica desde luego. Impensable en la vida real. El arte no debe retratar la vida humana tal cual, sino sus infinitas posibilidades, creo yo, y sólo así ayuda a mirar la vida real.

La historia por tanto es fingida (las tribulaciones del "Tenso" por separarse de la "Tana", y la decisiva ayuda que para ello solicita al "Cuervo" Flórez...), pero la mirada sobre la realidad es verdadera. Sobre la sociedad divorcista en que vivimos, en la que al menor problema se busca un escape (sólo un amigo del prota, no el mejor, se atreve a decirle al principio, tímido, que aguante); sobre la clave del matrimonio (la aceptación del otro, el amor al otro que lleva a estimularle para que sea "la mejor versión de sí mismo", la voluntad de permanecer); sobre las diferencias de carácter entre hombres y mujeres.

Creo que, al final, esa es la clave de la película. Lo que intenta poner de relieve: que el hombre y la mujer permanecen un misterio uno para el otro, siempre sorprendentes, inasibles, porque son diferentes, exactamente complementarios. Y el acople de lo diferente cuesta... En esas conversaciones ante una psicóloga que no vemos (está en el lugar nuestro, del espectador; gran acierto visual que logra que nos sintamos depositarios de las confidencias íntimas de los protas sobre su matrimonio), van saliendo las diferencias fundamentales entre él y ella. Al final, ella se ha permitido volverse insoportable porque pensaba que él la querría de cualquier forma... y él la ha ayudado a salir del lío por egoísmo y no por amor, para librarse de un problema. Es la famosa frasecita, "las mujeres se casan esperando que los hombres cambien pero los hombres nunca cambian... los hombres se casan esperando que las mujeres nunca cambien pero ellas cambian..."

Y bueno, no sólo hay diagnóstico en la peli, también se apuntan soluciones, que no voy a explicitar aquí, pero están (yo al menos he encontrado tres, y seguro que hay más). Por eso me ha gustado tanto, mucho más que Cassomai (Comprométete), que es una peli italiana que analiza muy bien los problemas que se encuentra un matrimonio joven hoy día, pero se queda ahí, en el análisis...

martes, 21 de julio de 2009

Hilo invisible


Todas las cosas que existen, y son buenas (qué magnífica entrada de D. Enrique Monasterio explicando la imperfección subyacente a este mundo, ésa que tanto me cuesta a mí aceptar) están unidas por un hilo invisible.

Así, yo leía la Teoría de Castilla, de Ramón Peralta, disfrutando como castellana que soy (y sólo lo descubrí plenamente cuando me medí con un navarro), y como era el cumpleaños de padre nos fuímos a comer a Riaza. Y carretera adelante, "qué bonito sería llegar a Burgos", caput castellae, y por qué no vamos, y si merendamos allí, y si vamos a dormir a Santo Domingo de la Calzada, que es Año Jubilar... de repente, todo lo que leía en el libro lo vivía en persona, la quema del Fuero Juzgo a orillas del Arlanzón, la batalla de Atapuerca, el nacimiento del castellano...

En Burgos compramos unos pijamas, cepillos de dientes, líquido de lentillas, en fin, las cosas imprescindibles para una noche inesperada (madre también unos plátanos, porque toda idea de desplazamiento va en su mente acompañada por esta fruta)... y qué atardecida al entrar en Santo Domingo, un milagro románico enmedio de la Rioja, cómo puede existir tanta majestad en un pueblo tan pequeño, cuánta grandeza y nobleza, qué señorío de arte, de historia, de belleza.

Los curas jóvenes, entusiastas. Las iglesias restauradas, preciosas, la catedral un primor (¡¡qué talla de la Virgen de la Leche, con el niño y un libro sobre la falda, en el retablo de la capilla de San Juan, a la derecha mirando al ábside!! y qué enterramientos en la misma capilla, todo muy siglo XV y ese gótico hermoso tan nuestro). Horarios de confesiones, de Misas, oración del peregrino, todo, todo. (Pero las casonas, todas abandonadas o sedes oficiales, qué pasa en España, por qué no hay ayudas para que los particulares puedan conservar habitadas las casas que fueron de sus familias por siglos).

Y al día siguiente, Domingo, qué verde La Rioja, cuántas flores en las ventanas... los campos suaves, los cultivos como telas de patchwork, las suaves ondulaciones. Camino de Suso y Yuso nos saltaba el corazón, Berceo de Gonzalo, San Millán al fondo de un valle: que se pare el tiempo, que el fin del mundo me pille aquí. Y allí estaba, el primer vagido de la lengua castellana, que fue para hablar con Dios: "Cono auitorio de nuestro dueno dueno Christo..." Esplendor que no ha pasado, el claustro se quedó a medias porque se acabaron los 12.000 ducados y no había más, y esto en pleno apogeo de España... pero ya se sabe, "esto es Castilla y aquí nadie es más que nadie".

De vuelta en Santo Domingo, las cigüeñas otra vez. Diéciseis contamos, todas emparejadas: dos parejas, tres parejas, y otras tres parejas, sobre cada una de las torres. Mamá se acordaba de tía Sara, animándoles a todos a casarse: "mirad los pájaros, ¿no véis que no van nunca solos? siempre de dos en dos."

Y esta mañana, acordándome del viaje y pregustando el de Escocia que haremos pronto, si Dios quiere, he vuelto a encontrar otro hilo invisible en el libro que leía, Castilla y otras islas, de Jesús del Campo, cuando recrea desde Atapuerca el verano de 1054, en que moría García de Navarra y triunfaba Fernando de Castilla, hermanos enfrentados a pesar de que dos santos (Domingo de Silos e Iñigo de Oña) les instaron a no hacerlo... Aquel verano se separaron definitivamente las Iglesias de Oriente y Occidente, y tres días después, "el rey Macbeth de Escocia se enfrentaba en Dunsinnan a las fuerzas combinadas de su pariente Malcolm y el barón de Northumbria." Y concluye de destrenzar el hilo con este párrafo hermosísimo, me parece a mí hoy, en que también mis propias batallas -internas y exteriores- me intentan distraer el secreto que la vida esconde:

"Y así anduvieron ingleses y bizantinos y castellanos y navarros y romanos y escoceses envueltos en sus afanes en aquel verano de 1054, ocupados con las distracciones que pone la vida en el tiempo de los hombres para que no tengan ocasión de descifrar su ciencia."

martes, 14 de julio de 2009

Ars longa...

Lo que pido ahora, lo que intento aprender: el arte de no empeñarme.

No todo depende de mí. Y las personas vienen con un manual de instrucciones invisible, pero una de las primeras líneas que he conseguido descifrar dice: "Funciona sin forzar".

viernes, 10 de julio de 2009

Un grito en el vacío

Ahora que vamos a celebrar el centenario de su nacimiento: ¿alguien se animará a publicar la Poesía Completa de Rosales?

Sé que ya se hizo, no hace muchos años. Es el tomo I de su Obra Completa, publicada en seis por Trotta. La tuve en mi mano hace muchos años, en la Casa del Libro de Gran Vía, y la devolví a la estantería pensando que ese día ya llevaba muchos libros.

Como penitencia, cada primavera pregunto en la caseta de Trotta, en la Feria, si van a reeditar el tomo, único agotado de toda la obra.

miércoles, 8 de julio de 2009

El contenido del corazón

Hasta que lo he leído, pensaba que difícilmente el contenido de esta obra de Rosales superaría al título.

Fue el fin de semana. Calor de julio (que puede ser más temible que el de agosto, porque "unos llevan la fama y otros..."), y yo en Huéscar, un pueblo de Granada que hasta ahora desconocía pero cuya geografía ha quedado incorporada al mapa en relieve que llevo cosido al alma. Por fuera, las casas bajas, la colegiata formidable (todo el Renacimiento español, y el Señor en la custodia como un sol), el silencio especial que hace la siesta de Despeñaperros para abajo, la masa suaave de los mejores churros que he probado nunca. Olivos y sombra, jamón y cariños de los buenos (que en los dos se nota especialmente la diferencia entre lo que es bueno y lo que no)... Y yo por dentro, otras casas, otra iglesia renacentista, otras siestas silenciosas, olivos y sombra, jamón y cariños... otro pueblo, pegado a Despeñaperros, y todos los veranos de mi vida, a la sombra de los abuelos.

Y Rosales cantaba a su madre, y a la infancia ida, y casi en cada frase yo veía a mi abuela, y mi infancia ida, también, junta con la del poeta, allá dónde estén las dos, porque nada se pierde. Y juntas estarán su madre y mi abuela en el Cielo, espero, que eso sí que es una fiesta. Y él también allí, y yo aquí leo lo que él un día le escribió a su madre, y hoy a mí me dice a mi abuela; y es que la literatura, si es buena, es eso: que lo que al principio fue de uno, luego es de cada uno.

martes, 7 de julio de 2009

Ejecutiva en apuros


Para variar, me gusta más el título en inglés ("New in town"), me parece que expresa mejor lo que quiere contar la peli. Que no son tanto los apuros de una "ejecutiva agresiva" al más puro estilo, sino la experiencia de ser nuevo, recién llegado, en un lugar totalmente diferente a lo que uno conoce.

Aunque conste que el título español tampoco me parece mal, porque la reflexión sobre el trabajo ocupa un lugar privilegiado en la película. Como decía la crítica de Aceprensa, tan entusiasta que me impulsó a ir enseguida a verla, Elmer (el director) quiere hacer "una lectura del mundo empresarial que bien podría firmar un Capra o cualquier adepto a la doctrina social de la Iglesia. La persona como eje y centro de la actividad económica, la inversión del propio talento del trabajador para beneficio de todos, la labor directiva como cómplice de los operarios..."

Es cierto que hay un aire capriano en esa reivindicación del esfuerzo, del trabajo en equipo, de la originalidad personal que nos hace únicos... frente a las "macroestructuras", a la lógica del capitalismo salvaje, etc. Le falta un poco más de altura para ser digna de Capra, pero lo roza. En esta época de crisis es, cuando menos, refrescante.

Y luego -insisto- me parece que la peli quiere hablar de un lugar "desconocido" (para la prota y para la mayoría de los espectadores), Minesotta. Los Estados Unidos rurales, sencillos, profundamente creyentes (qué escena tan hermosa la del canto nocturno de villancicos, probablemente la mejor de la película...), con su gente entrañable y acogedora, a menudo injustamente despreciada. El tema, para mi, de la peli, es que Lucy Hill -la ejecutiva agresiva- se descubre " homeless, child-less, middle-aged, loveless" en contacto con otras gentes y otro clima...

En clave de comedia, claro, llena de gags tontos (al mejor estilo Zellweger en Bridget, pero no tan exagerado) y con la imprescindible historia romántica (que está bastante bien, por cierto)...

Y qué rato tan agradable me hizo pasar, no sé qué me pasa con esta actriz pero me parece humana, cercana a mí de alguna forma. Me recordó lo bien que lo pasé el verano pasado con otra peli de Zellweger, muy distinta, con un guión espléndido, y que también recordaba el mejor cine clásico -la época dorada de Hollywood-, "Ella es el partido".

jueves, 2 de julio de 2009

El amor es un círculo

Veintidós añitos y más escépticos que el último Sartre. Así son casi todos, pero no es su culpa, la mentalidad que les gobierna se la han inoculado desde niños de (casi) todas las formas posibles.

Son mis alumnos, claro, o ex-alumnos, que de todo hay. Todavía cuando me los encuentro por la calle me paran para tomar un café, "si no estás muy ocupada...". O como me decía uno hoy: "siempre estás muy ocupada, pero como siempre te tomas un café..."

Precisamente éste me ha dejado muy impresionada, con una frasecilla que ha soltado como quien no repara mucho en ella, pero a la que estoy segura no para de dar vueltas. Me decía: "el amor es un círculo vicioso."

Por una vez he estado de acuerdo con él, aunque sólo parcialmente. Creo que el amor es un círculo, sin más adjetivo. Esto es, una relación infinita. Creo que es un círculo vicioso cuando no se entiende bien, la relación infinita entonces agobia, o porque no se desea seguir, o porque no se desea salir. Se ve uno dando vueltas en un carrusel que no puso en marcha y no puede parar...

En cambio, cuando se entiende, es un círculo celestial. ¿Y qué hay que entender? que amar de verdad es decir al otro: "No se haga como quiero yo, sino como quieres tú." Porque sabes que lo que el otro quiere es tu bien porque te quiere a tí antes que a él... ¿y cómo sabes que te quiere a tí antes que a él? Porque él también dice: "No se haga como quiero yo, sino como quieres tú." Y sabe que lo que tú quieres es su bien porque le quieres a él antes que a tí... ¿y cómo sabe que le quieres a él antes que a tí? Pues porque tú también dices...

No sé si he conseguido hacerme entender por mi alumno.

miércoles, 1 de julio de 2009

Palabras vengativas

"Hay cosas que no es necesario decir". De acuerdo, pero son las menos.

Otras muchas necesitan ser dichas, y cuando no se dicen, las palabras no pronunciadas se agazapan, rencorosas, formando una barrera invisible entre el que no dijo y el que no escuchó...

Y no cabe consolarse pensando que "algún día" se dirá lo que no se dijo en su tiempo. Porque el tiempo es caduco, o sea, que pasa y no vuelve. Las palabras tienen su hueco en el tiempo, y fuera de sitio ya no valen.

miércoles, 24 de junio de 2009

Palabras adecuadas


Hace un par de días floto en una alegría para la que no he encontrado palabras adecuadas, suficientes. Esa es una de las razones por las que no he podido escribir nada sobre el tema en este blog.


Hoy, el mismo al que debo agradecimiento ha querido regalarme las palabras adecuadas para agradecer. En la primera lectura, del libro de Isaías (49, 1-6):
"Mientras yo pensaba: "En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas", en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios."

martes, 23 de junio de 2009

Regina


Tiene tres años, y la conozco desde siempre. Desde que estaba en la tripa de su madre y nos reuníamos a merendar las amigas y le hablábamos también a ella, para que nos fuera "poniendo voz". Cuando tenía apenas unas horas de vida, la cogí en brazos, y Mar conserva todavía la fotografía -hecha con su móvil- de su cara de asombro por la vida, frente a frente con la mía de asombro por su vida.

Se ha hecho mayor muy rápido: ¿dónde quedó la niña arisca que se negaba a darnos un beso y sólo quería estar en brazos de su padre? Ahora es toda una señorita, con la que se pueden mantener largas conversaciones; y en las largas caminatas va de la mano de mami y sin quejarse. Ella cuida de su hermana, y nos pide ayuda para vestir a sus muñecas, lo que prueba que ha llegado pronto a la madurez: que es saber cuidar de otros y dejarse cuidar por otros, a partes iguales.

El domingo, en la jornada de fin de curso de nuestro grupo de amigos, no quería salir de la piscina. Pero alguien adulto tiene que estar con ella en el agua. Su padre, agotado después de mucho rato de baño, le decía: "¿por qué no te bañas con Antonio, con..., con...?" ofrecía nombres pero ella negaba con la cabeza, tímida (¿he dicho ya que es toda una señorita?). Hasta que entramos Ruth y yo en la piscina, y entonces preguntó a su madre: "¿puedo bañarme con ellas?" Ruth ya lo sabía, porque tiene sobrinos, y conoce bien lo que hay por dentro de las cabecitas de los niños, pero yo no, y fue toda una sorpresa comprobar de pronto que la nuestra es una amistad de doble dirección.

lunes, 22 de junio de 2009

Mi hermana

Llegar puntuales no es nuestro fuerte, pero ayer hicimos todo lo posible. Nos pusimos el despertador a las siete menos cuarto, todo un hito para ser domingo... en el coche, a toda velocidad, íbamos haciendo bromas: -"¡Lo que hay que hacer para consagrar España! Si no lo hacemos nosotras... autobúuuus espéranos que tenemos que consagrar Españaaaa..." Supongo que si alguien nos hubiera visto, nos habría considerado dos locas; tantos años juntas han generado un humor curioso, al alimón, lleno de giros comunes -y hasta entonaciones- que nadie más que nosotras comprende, ni mucho menos comparte la hilaridad que nos provocan.

De atardecida, después de un día laaargo de amigos, risas, niños, baños en la piscina y nervios varios, yo estaba tristona (nada importante, creo que una suma de cansancio y hormonas). Me invitó a cenar fuera, en una terracita, y a tomar un helado paseando... Tiene la serenidad, el sentido común y la estabilidad que siempre me faltan a mí: cuando estoy eufórica me baja a mi lugar, cuando estoy hundida me sube a mi lugar. Volvimos a casa hablando de sueños pendientes y proyectos incumplidos, y cuando ya estábamos entrando sonrió para decirme, como si fuera casual: -"Hoy era el día más largo del año, y he cumplido mi sueño: he visto amanecer y atardecer."

jueves, 18 de junio de 2009

Contra la crisis, poesía

Anoche cuando fuí a la tele para mi reseña habitual de cada dos semanas, volvió al ataque "mi amigo" con otra de sus habituales impertinencias: "¿Pero traes otro libro de sentimientos? Miguel D´Ors nooo, por favor..." Le espeté lo primero que se me ocurrió: "Contra la crisis, poesía". Y mientras acababa de decirlo ya me estaba arrepintiendo: porque era un lema buenísimo y estaba segura de que lo iba a utilizar él para darme paso, como si fuera suyo. Como efectivamente hizo...

Cuando esta mañana he llegado al blog, me he encontrado una sorpresa: mi admirado Gª Máiquez ha "saltado la tapia de este huerto" como dice tan ingeniosamente, y me ha dejado un comentario (justo detrás del de mi gran amigo Pablo Velasco que era, hasta ayer, con su mujer y con mi hermana, el único lector de este blog). Parece que mi hortus ya no es tan conclusus...

Una mezcla de sentimientos me atenaza, porque aunque es cierto que el que escribe un blog sabe que existe la posibilidad de que otros le lean, entre la posibilidad y la realidad hay un espacio y un tiempo. Hasta ahora me he debatido en la posibilidad de ser leída (leída por alguien más que mis mejores amigos y mi hermana), a partir de hoy he pasado a habitar en la realidad (que como todos saben, está gobernada por un principio cuyo enunciado más sencillo es: "Lo que ha sucedido una vez, siempre puede volver a suceder").

La situación no es tan mala, me digo, porque aunque no todo el que me lea sea tan benévolo como ha sido Enrique, tal vez yo pueda aprovechar esta ocasión de modo acertado... y es que acabo de convertir mi huerto en foro público, lo que me permite divulgar aquí mi venganza.

Desde pequeña me he acostumbrado a ejercitar la venganza -que por otra parte me prohibe mi religión- en forma literaria, y ya no sé hacerlo de otra forma (creo). Anoche no fue una excepción, y en cuanto llegué a casa, le escribí un poema vengatorio a Ricardo (lo he titulado "Purgatorio"). Pero en el poema no cabía mi disgusto por la usurpación de mi lema... Y ahora, mira por dónde, he encontrado un espacio dónde sí cabe. ¡¡Temblad, cobardes!! ahora tengo este blog que es como un arma.

miércoles, 17 de junio de 2009

Rigoletto

Como seguía mareada y el mundo entero tenía para mí el movimiento de un velero, dos días después de desembarcar definitivamente, llamé a mi mejor amiga que además es médico, para ver si era normal. Previamente cometí el error de buscar en internet información sobre el "mal de tierra" y bajo el rótulo de "enfermedad del desembarco" encontré estremecedoras informaciones sobre mis síntomas (síndrome muy poco estudiado, decían, que afecta sobre todo a mujeres de mediana edad -vaya, hombre- y para el que no hay cura, habiendo pacientes que lo arrastran durante meses e incluso años). Esto lo cuento para recordarme a mí misma que el pánico crece en forma directamente proporcional al tiempo que una pase buscando información en internet sobre el indicio que dió pie al mismo.

El caso es que llamé a Juncal y le detallé toda la sintomatología, la propia y la adquirida navegando por "la red". Se quedó un segundo en silencio y me dijo: "Ummm... ¿tienes muy ocupada la tarde?" Con sudores fríos -nunca he padecido ninguna afección tan grave como para que Juncal interrumpiera su ajetreada vida y viniera de urgencia a reconocerme- pude balbucir: "No, no, qué va, no tengo nada planeado..." -"¡Qué bien! Entonces vente a la ópera, me sobra una entrada para ver Rigoletto. A las siete en la puerta del Real, ¿vale?"
El agradecimiento, decía ayer, es la alegría por aquello que uno ni siquiera se hubiera atrevido a imaginar, antes de recibirlo gratis. Dos días después del regalazo que fue el viaje en barco, otro regalazo, ¡¡ópera!! Fuímos catorce, Junqui y su novio y su tía y sus tres hermanos y siete amigos más, además de mí.

Y nunca había visto representada esta ópera, la primera de la "trilogía popular" de Verdi (seguida por Il Trovatore y La Traviata), la que le consolidó como autor (después de ¡16! óperas "de entrenamiento" como decía en el programa de mano), y en la que está ya todo el mundo verdiano. Basada en una obra teatral de Víctor Hugo (Le roi s´amuse), que pretendía denunciar la amoralidad de la corte de Francisco I (comienzos del siglo XVI) y fue censurada en Francia (quedó prohibida su representación por 50 años, y sólo podía leerse), adaptada por su libretista favorito, Piave. Y qué pasada que leo en el programa de mano que Verdi decía: "Un libreto, dadme tan sólo un libreto, y la ópera está escrita". La composición de la música para la ópera no le suponía ningún problema, afirma Fernando Palacios, y yo no lo niego, pero añado: lo que más me gusta de su afirmación es que entendía -¡cómo yo!- que lo importante en la ópera es la historia. La música está al servicio de la historia, por eso la ópera es un arte narrativa, y el que no lo entienda es su problema. Verdi lo entendía y yo también.

Bueno, en la explicación previa nos "cantaron" las loas de Rigoletto, un personaje interesantísimo, atrapado en esa doble vida de bufón de corte y padre amoroso. Por lo visto, Verdi enalteció el papel de barítono con la caracterización de este personaje, y a partir de entonces adquirió mayor protagonismo en las óperas. Anthony Michaels-Moore lo hizo muy requetebién, desde luego, pero a mí tampoco me parece el más ejemplar personaje que yo haya visto, desde el punto de vista moral (de hecho, la historia se apoya en el "quién a hierro mata, a hierro muere"...). Cinzia Forte era la sufrida Gilda, soprano y rubia, para mi gusto la que estuvo mejor (de voz y de actuación, que ambas cosas son importantes en la ópera). Y el más flojito el tenor, Celso Albelo, el malvado Duque de Mantua (por razones de censura hubo que llamar así al Francisco I, rey de Francia, de Víctor Hugo). Y eso que el tenor es el que tiene las mejores partes en esta ópera...

Leo en internet que la obra tuvo una preparación muy complicada, llena de "maldiciones"... listan varias (la lesión del director musical entre ellas) pero la más grave es, claro, la del tenor: "De la primera terna de tenores, uno se descolgó y los otros dos causaron baja al enfermar". Y qué dolor cuándo leo que el que se descolgó era el peruano Juan Diego Flórez, al que tantas ganas tengo de escuchar... Me consuelo pensando que tampoco he escuchado al Duque en la voz de mi tenor favorito del mundo mundial, Plácido Domingo, y por la noche en casa leo lo que él opina: "(...) no es uno de los papeles de Verdi con el que estoy más vinculado. Nunca me ha resultado un papel fácil y lo he cantado quizá en una docena de representaciones durante la totalidad de mi carrera. Sin embargo, es un papel de gran importancia para un tenor y no podía permitirme eliminarlo de mi repertorio. Vocalmente es una de las cumbres de los papeles de tenor. Su música y la música de toda la ópera es maravillosa. El hecho de que Rigoletto, una de las óperas más queridas de Verdi, se compusiera relativamente pronto en su carrera es otro indicador de la dimensión gigantesca de este genio." Y después, sobre el Duque como personaje: "Es un personaje que no crece, que no se modifica según el desarrollo dramático de la obra. Es un cínico y se mantiene como tal, un personaje verdaderamente negativo que no es, simplemente, un seductor compulsivo. Es un hombre malvado y completamente egoísta. No es bondadoso con Rigoletto, ni con Monterone, Maddalena o Sparafucile. Así lo concibe Verdi, como un ególatra interesado sólo en sí mismo y en sus mezquinos deseos."

Poco más tengo que añadir. Bueno, que la historia es típicamente romántica y muuuuuy trágica -como corresponde a la ópera-, con ese peso del destino (en este caso "la maldición" pronunciada sobre Rigoletto por Monterone) que los personajes no pueden eludir y que la ópera hereda del teatro griego. Y la mujer-ángel (Gilda) opuesta a la mujer-infernal (Maddalena) en ese cuarteto ESPECTACULAR del "Bella figlia dell´amore", ¡¡qué enteramente romántica oposición, digna adaptación musical de la concepción literaria de Hugo y de París en la primera mitad del XIX!!

Y que la ópera fue estrenada en 1851 en Venecia, y cuenta la leyenda que al día siguiente todos los gondoleros surcaban los canales cantando "La donna e´mobile" (qué ganas de visitar la ciudad serena, dónde al parecer siguen cantándola). En el papel protagónico, Rigoletto, el barítono Felice Varesi, uno de los intérpretes favoritos de Verdi... Esto lo sabe todo el mundo, pero lo que no sé si saben tantos es que la ópera llegó a Madrid sólo dos años después, en 1853, y en el papel de Rigoletto... Felice Varesi. Eso para los que afirman que desde la pérdida del Imperio, Madrid no contaba nada en Europa, menos aún culturalmente...

Una nota para acabar, sobre la escenografía. Últimamente me espantan todas las que veo en el Real, y es que parecen no entender -también ocurre en el teatro- que la escenografía SIRVE a una historia, y no la UTILIZA para sobresalir. Como atinadamente dijo Patricio, "tengo mis reservas con los escenógrafos modernos, porque quieren ser más importantes que Verdi, que Puccini, que Mozart..."

La de anoche (debida a la holandesa Monique Wagemakers) no fue una excepción... "minimal", la calificaban: mucha luz roja -y azul-, mucho traje rojo -y azul-, una escalera hasta el cielo, una plataforma hidraúlica que permitía la creación de dos planos en escena al inclinarse en forma diagonal (única innovación que de verdad me gustó: cuando Gilda y su padre, arriba, representan el amor puro y observan horrorizados cómo Maddalena y el Duque, abajo, representan el amor impuro, y los cuatro cantan "Bella figlia dell´amore"...), darle protagonismo al coro para que se vea amenazante... En fin. Patricio decía que por lo menos era discreta, y no estaba uno preocupado todo el rato por lo que irían a sacar, y eso era verdad. Pero no puedo evitar pensar que esa escenografía traiciona a Verdi, esa historia de colores sombríos y ausencia de objetos no es la que quiso contar...


martes, 16 de junio de 2009

Agradecimiento


Cuatro días enteros a bordo de un velero, todo el puente del Corpus. Experimentar la plenitud, que es no querer nada más, continuar así, que se pare el tiempo, que no se acabe la navegación. No necesitar nada más: el mar, el viento, las velas desplegadas, el movimiento rítmico (como una cuna). Buenos amigos, el Señor al timón...

A mí jamás se me hubiera pasado por la cabeza embarcarme, no me apetecía, nunca me tentó. Hoy comprendo lo que es el agradecimiento: la alegría por aquello que uno ni siquiera se hubiera atrevido a imaginar, antes de recibirlo gratis.

miércoles, 10 de junio de 2009

Femenina


Después de un montón de chicos, por fin llegó la niña. Decía el entusiasmado padre:


-"¡Es tan femenina! Con cualquier cosa que pilla, se hace una pulsera."

martes, 9 de junio de 2009

Ecuación y resultados

Ahora tengo 30 años, lo cual arroja una curiosa ecuación -única-: y es que llevo el mismo número de años interesada en los chicos -con ese interés de la complementariedad del cual hablaba magníficamente Enrique García Máiquez aquí- cuantos permanecí antes indiferente.

En estos quince años de roce(s) he aprendido algunas cosas, quizás no tantas como debería a la luz de las reiteradas citas, tonteos, logros y destrozos (propios y ajenos), pero en fin, algunas.

Citaré sólo las dos más relevantes, por supuesto desde el lado del campo en el que juego. La primera es que si un chico no está decidido a ir "a por tí" no hay nada que hacer (nada que valga la pena). La segunda, presupuesta la primera, es que si un chico con el que te llevas bien, de pronto te mira mucho, puede ser un indicio de que le gustas, pero si de pronto no te mira nada, entonces es casi seguro.

lunes, 8 de junio de 2009

Domingo de excursión





Ayer salimos de excursión los cuatro. Lo que no querría olvidar, y por eso lo escribo:

  1. El ruido tan peculiar de las cigüeñas, como si golpearan, rítmicamente, la madera. Su vuelo tan hermoso. Esa gracia con la que se apoyaban sobre sus patas tan flacas, de pie y ojo avizor sobre las torres: sobre las torres picudas de la iglesia (¡¡catedral!!) de Bonilla de la Sierra (y esto es Castilla: toda la majestad del gótico en un pueblo perdido, la Edad Media detenida en cuatro casas a punto de caerse, siempre alrededor de una iglesia, y siempre defendidas por un castillo); en los altos, también, de la iglesia de Piedrahíta, que antes fue el castillo de Doña Berenguela, y lo sigue siendo, porque todo lo que asume la Iglesia sigue siendo lo que era, pero en mejor; y en lo alto de la grúa de la casita que se están haciendo los tíos.

  2. La cara del camarero cuando papá le preguntó si era hijo de Germán y nieto del que daba nombre al sitio en el que comíamos. Y que sí, y que cómo se había dado cuenta, porque se parecía más su hermano, el que vivía fuera y no quería saber nada del negocio familiar... Y cuando papá le preguntó por su padre, que se había casado tarde, la respuesta fue rápida y como para enmarcarla: "Sí, se casó tarde, pero se casó bien".

  3. El sitio en el que comimos había sido el lugar al que todo el pueblo iba a bailar cuando papá era joven. Y mucha gente, nos contó el hijo de Germán, iba ahora a comer a ese piso alto con suelo de tarima -todavía está la pianola fuera, en la entrada- y le contaba que allí se conocieron su padre y su madre.

  4. Y la cara de sorpresa alegre de tía madrina, cuando nos vió, tampoco quisiera olvidarla. Y cuando le contamos dónde habíamos comido, se rió para contarnos ella a su vez que ahí le dieron un patadón -"una coz"- bailando hace muchísimos años. Que ya no se acuerda de con quién bailaba, pero sí del dolor, y de que se volvió, pero todo el mundo miraba al techo. Así que nunca supo quién había sido.

  5. Y respondió a nuestras preguntas: que bailaban fox y pasodoble, que es lo que se bailaba entonces. Y no era por ponerse melancólica porque a ella el momento actual le parecía el mejor de todos y por nada quisiera volver al pasado, pero el pasodoble es una música bien alegre y muy española, y si ahora parece de viejos es porque los jóvenes ya no sabemos bailar, y nos ponemos en círculo "y cada uno hace lo que puede con los pies y con las manos", pero eso no es bailar ni es nada, es para disimular que no sabemos el ritmo, ni bailar uno con otra.

  6. Y la cara de la Virgen de la Vega, tan bonita ella, y como unida al gesto de las dos manos animándonos a rezar. Como si nos dijera: "venga, que no es tan difícil... yo empiezo y vosotros seguís." Como hacen las madres.

  7. Y que cuando volvíamos, el sol cayendo sobre los verdes, jara y retama y una flor morada que a mamá le gustó tanto que nos hizo parar el coche para coger un poco ("¡yo quisiera saber el nombre de todas las plantas y todos los árboles!" decía, arrebatada, en el viaje de ida), me dijo padre que no leyera en el coche, que me iba a estropear (más) la vista, y me dió una idea para no aburrirme entonces: "Mira por la ventana y te haces un álbum de imágenes mentales, para mañana repasarlas en el trabajo."

Que es lo que he hecho mientras escribía esta entrada.

viernes, 5 de junio de 2009

Cotidiana


Últimamente me pasan tantas cosas, todos los días, que no sé qué escribir. Creo que la literatura está emparentada con la escasez -con lo medido, pesado, escogido, podado- y el aluvión de acontecimientos -pequeños y gozosos- de todos los días me impiden dedicarme al cuidado arte de la letra miniada, que precisa de tiempo y calma, y no consiste en contarlo todo a lo loco y entremezclado.


Por contar, podría contar muchas cosas. Podría contar, por ejemplo, que he terminado la edición del libro de Historia Medieval que me ha traído loca -pero feliz- el último mes -o dos meses-, y aunque sigo teniendo mucho trabajo veo más luz ahora. O que ayer fuí en coche al funeral del padre de Mar con la más vieja y querida de todas mis amigas, que me conoce mejor que yo a mí misma tantas veces, y que merecería que sus palabras fueran grabadas y recordadas por el caudal de inteligencia bondadosa que desprenden, algo sorprendente. O que antes de ayer estuve en la Feria del Libro y me compré cinco libros, tres poemarios (la Obra poética completa de José Antonio Muñoz Rojas, que llevaba esperando comprar en la Feria hacía un año; una antología de Pedro Sevilla que también llevaba "en lista" -Todo es para siempre, me encanta el título- y ¡¡sorpresa!! una antología de Miguel D´Ors de la que no tenía noticia, qué regalo), un Chesterton de viajes (Lo que ví en América, otra sorpresa de Renacimiento, ésa es mi caseta favorita de la Feria, ¡¡qué cosas más estupendas editan!!) y el Diálogo de Santa Catalina de Siena, en la B.A.C. (y ahora que me doy cuenta, en una edición primorosa, también, creo que esto de trabajar en el gremio me está influyendo...). O que por la noche tuve tele y hablé de Lo que ha llovido, y al día siguiente llovieron comentarios en el blogg del que ha salido el libro y tuve que identificarme con un comentario (qué vergüenza, pero luego el autor fue tan encantador que se me pasó).


O lo más importante, que ese mismo miércoles cargadito de cosas se cumplían cuatro años desde que el abuelo se fue al Cielo, y qué día de paz y de alegría, en la íntima convicción de que ya está en el lugar al que pertenecemos, donde siempre quiso estar, y el Evangelio eran los saduceos que no creen en la Resurrección y le vacilan al que es la Resurrección y la Vida, con su ejemplo tonto de la que se casó siete veces con siete hermanos... Y el Señor: "no entendéis la Escritura ni el poder de Dios." No entendemos nada, en el Cielo pervivirán los cariños, pero de otra forma, lo que pasa es que todos los cariños (aquí tan pobretones, tan mezclados con otras cosas, los celos, las carencias, los miedos) se igualarán "hacia arriba", en el Amor infinito de Dios. El amor por los padres, hermanos, amigos y cónyuges dejará de tener gradaciones (más-menos que) y todos nos querremos infinitamente en el Único que ama con amor infinito. Claro, cómo vamos a entender nada... si es tan alucinante... un niño que no sabe leer en el umbral de la Biblioteca de Alejandría, eso somos ante el Cielo.


Me salen entradas larguísimas, y creo que el quid del blog (como de la literatura en general) es la brevedad, la selección como he dicho al principio... pero qué se le va a hacer. Y además, siempre acabo hablando del Cielo. Bueno, para eso es mi blog y escribo lo que quiero.

martes, 2 de junio de 2009

Confianza


Bueno, pues después de una vuelta del sur de lo más accidentada (vuelo retrasado, después cancelado, y regreso en coche alquilado a toda velocidad -con multa por exceso de ídem incluida), ya estoy aquí otra vez. En la hermosa cotidianeidad, nunca suficientemente ensalzada... un huerto y una biblioteca, no hace falta más.

Tengo que decir que la boda fue una preciosidad, que los novios estaban muy guapos y felices, que se dijeron que sí con una fórmula muy bonita que inventaron ellos (me entrego a ti, decían, "con tus grandes valores y virtudes y tus pequeños defectos", ¡¡sólo ellos podían decirlo así!!) y que lo pasamos en grande.

Y también que se cumplieron mis peores temores (me tocó conducir -alquilar coche a mi nombre, de hecho- ida y vuelta de la boda; estaba agotada y no dormí nada...) y que la convivencia no fue tan maravillosa como ha sido otras veces. Me lo temía y lo temía.

Pero esta mañana el Papa -hablando a unos niños de la Infancia Misionera- ha venido a responder a mis temores cumplidos. Hablaba de sus amigos de la infancia y decía: "Colaboramos bien, y tengo que decir que en alguna ocasión naturalmente también me peleé, pero después nos reconciliamos y olvidamos lo que había sucedido. Esto me parece importante. A veces, en la vida humana parece inevitable pelearse; pero lo importante es, de todos modos, el arte de reconciliarse, el perdón, volver a comenzar de nuevo y no dejar la amargura en el alma." Y acababa con este párrafo hermoso, hoy para mí:

"Como he dicho, no éramos santos: tuvimos nuestras peleas, pero de todos modos se daba una hermosa comunión, en la que las distinciones entre ricos y pobres, inteligentes y menos inteligentes no contaban. Contaba la comunión con Jesús en el camino de la fe común y de la responsabilidad común, en los juegos, en el trabajo común. Encontramos la capacidad para vivir juntos, para ser amigos, y a pesar de que desde 1937, es decir, desde hace más de setenta años, ya no he estado en ese pueblo, hemos permanecido amigos. Aprendimos a aceptarnos el uno al otro, a llevar el peso el uno del otro. Esto me parece importante: a pesar de nuestras debilidades, nos aceptamos y con Jesucristo, con la Iglesia, encontramos juntos el camino de la paz y aprendemos a vivir bien."

Resume bien esto, también, la parte de convivencia y amistad de este fin de semana, en lo que a mí se refiere.

Y ayer llegué a casa agotada, y qué alegría, mis padres queridos, recién vueltos también ellos de La Rioja, un viaje que han disfrutado a tope. Y me contaron una cosa que no pienso contar aquí, pero que me llenó de gozo, porque yo llevaba mucho tiempo pidiéndosela al Señor, y hace unos meses hasta me fuí a Lourdes a suplicarla, y como no me la daba empecé a desconfiar de que nunca me la fuera a dar... y ahora ha ocurrido. Ya se cumplió lo que tanto deseaba.

¿Por qué me debato entre los miedos y las dudas, si hay Uno que es más grande que mi corazón y cumple todos mis anhelos?

He hecho firme propósito de pasar esta semana entera dando gracias -he empezado una novena a la Virgen para hacerlo- y no voy a pedir nada-nada-nada. Por una vez, pienso pasar unos días como si de verdad me creyera que Alguien cuida nuestras vidas con más interés que nosotros mismos...

viernes, 29 de mayo de 2009

Haciéndome mayor

Esta noche si Dios quiere, cogeré un avión y me iré al sur. Vamos siete amigas (cuánto vamos a echar de menos a Mar!!) a la boda de una octava...

He dudado si contar aquí que los días antes de empezar un viaje, cada vez más, son de pereza: pereza para hacer la maleta, pereza de pensar en el cansancio, la cama distinta, cómo dormiré, qué paliza todo, pereza conducir un coche de alquiler por carreteras desconocidas... Nunca fuí la más animada, pero definitivamente, estoy haciéndome mayor.

¿O es la eterna tentación del desánimo, mirar mi vida con ojos pequeños, no dar gracias por lo que tengo?

Ayer por la mañana asistí aquí a la entrega de la medalla de oro a uno de los más antiguos miembros de esta casa. 86 años, tres carreras universitarias, 11 hijos, una vida fecunda en todos los ámbitos. No dedicó su discurso a dar gracias (lo hizo en un breve "exordio") sino que prefirió -como él siempre- la "propositio". Y nos habló del optimismo cristiano, citando a su admirado Herrera Oria. Cuánto me ayudó un discurso suyo de 1962, que citó y que dice como sigue (está recogido en el sexto volumen de sus Obras Completas, publicadas por la BAC, en la página 462):

"El optimismo no es la ilusión; no es ver ni crear lo que no existe. No es un daltonismo intelectual y moral que solo advierta los colores claros de la vida. Sería perjudicialísimo para el orden real. El optimismo, en su parte externa, debe ser el tener ojos fáciles para ver todo lo bueno que existe o que se puede reducir al bien."

Hoy pido ojos fáciles, para vivir el optimismo en su parte externa... Y confianza (incardinada en la virtud teologal de la esperanza, que engendra la fortaleza, incardinada en la virtud teologal de la caridad) para vivirlo en su parte interna.

Y, a pesar de estar haciéndome mayor (¡o precisamente por eso!), tengo que decir que cada vez me gustan más las bodas. Decirle uno a una que sí -y viceversa- para la vida entera... muy fuerte!!!!!

miércoles, 27 de mayo de 2009

Sólo el ratito siguiente

Anoche me paré a pensar toooodo lo que tengo pendiente, con carácter de urgencia, para los próximos días/meses, y me dió un ataque de nervios silencioso (es que lo pensé en el ratito después de Misa y estaba todavía dentro de la Iglesia).

Entonces me sorprendí a mí misma diciéndome -también en silencio-: "Sólo tienes el ratito que viene ahora..." Qué tonto agobiarse por los próximos días, meses e incluso años, si una dispone por todo capital del ratito que sigue.

Y hoy recuerdo a mi Santa ("pensando que cada hora es la postrera, ¿quién no la trabajará?") pero sobre todo a mi amiga Roci, que lo expresó con mucha más belleza que yo, recién salida de Ejercicios Espirituales: "Sólo tenemos el momento presente para responderle..."

martes, 26 de mayo de 2009

La reina Victoria


El domingo fuí con Anasú a ver "La reina Victoria". Tenía muchas ganas porque había leído una crítica buena en Aceprensa, y el trailer me gustó. Y ahora que la he visto, encuentro que es mejor el título original: "The young Victoria". Es una película sobre los años de juventud de la reina, particularmente desde 1836 (el año anterior a su coronación, con 17 años) hasta 1840, creo (cuando está embarazada de su primer hijo).


Ruth -que había ido la semana anterior- me dijo: "La fidelidad histórica no sé si es muy alta, pero la historia de amor de ellos es preciosa. Él es espectacular." Y efectivamente, la figura mejor tratada es la de Alberto, enamorado de Victoria, respetuoso y sabio, el compañero perfecto. Tan paciente con ella, tan seguro de sus sentimientos, tan firme... el sueño de cualquier dama.


Me temo que eso es precisamente lo menos fiel históricamente. Supongo que Alberto atravesaría las dudas y temores pertinentes, y que no estuvo locamente enamorado de la reina desde el principio, al menos hay indicios para pensar que no fue así. El suyo fue un matrimonio muy feliz, por tanto, construido: no vino todo hecho...


Y es que, ay, el cine es el principal enemigo de nuestra felicidad. Nos propone modelos inalcanzables, historias de amor perfectas... luego vamos buscando uno como Alberto y no lo encontramos (claro, que tampoco nosotras somos Victoria... gracias a Dios).


Conste que la peli me gustó. Me pareció que enseñaba algo sobre la vida matrimonial (algo), y además, me da envidia lo bien que los ingleses cuentan su historia... y con cuánto orgullo. Ahora, quiero ver "Su Majestad Mrs. Brown", una peli "deliciosa" (eso dicen) sobre los últimos años de la reina. Qué interesante vida, reina de Inglaterra, emperatriz de la India, amante esposa, madre de nueve, "abuela de Europa"... Lo que yo digo. Que los ingleses hacen que te interese su historia y quieras saber más... ¡igualito que nosotros, vamos!

lunes, 25 de mayo de 2009

El camino del cielo

Por lo visto lo dijo mi admirada Santa Teresa ("la grande"), aunque yo lo he leído citado, no a ella directamente. Y una reflexión muy parecida, si no idéntica, la he encontrado en la estupenda biografía de Catalina de Siena (Sigrid Undset, Ediciones Encuentro) que he acabado este fin de semana. No me extraña, porque es perfectamente lógica:

"El camino del cielo es un cielo; y el camino del infierno es un infierno"