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martes, 16 de julio de 2013

Lo que pido para mi hijo

La belleza pasa, demasiada inteligencia complica la vida, pero la simpatía es un don del cielo.

[N.dela: No me refiero a la simpatía como mera gracia, aunque justo esa es su mejor definición: mera gracia. Pero no es sólo buen humor, que también, y buen carácter, que también, sino esa capacidad de ser amado y ser amable, de querer y empatizar y comprender... hasta de "sentir lástima". Todo eso es simpatía]

viernes, 11 de mayo de 2012

Coincidencia

El 28 de mayo del año pasado entraba del brazo de mi padre en la Iglesia. Todo el mundo nos miraba mucho, quizá porque nos habíamos vestido para la ocasión. Yo, de blanco. Sonaba Bocherini, la música nocturna de las calles de Madrid, y sentí tanto gozo que pensé que ojalá la entrada en el Cielo se pareciera: una vestidura blanca (porque me he lavado en la sangre del Cordero) y tanta gente querida sonriendo, un horizonte de cariños: y al fondo, el Señor y mi marido y yo caminando hacia ellos (si no les parece mal) del brazo de mi padre, que nada me haría más ilusión...

Me acuerdo de todo esto, de golpe, porque está cerca el cabo del año, sí, pero también por esta entrada que me ha "despertado" a la Vida esta mañana.

martes, 26 de julio de 2011

Cosas de viejos

Será porque hoy es el día de San Joaquín y Santa Ana, y me acostumbré de tal manera a celebrar mi santo "el día de los abuelos" que cada año, desde que no están presentes fisicamente, les echo muchísimo de menos.

Me decía una buena amiga que es propio de los ancianos preocuparse mucho por todo... "así que nosotras que somos jóvenes no debemos darle mucha importancia a estos problemillas de nada que nos afectan".

Pienso en abuela, que se preocupó mucho por todo el tiempo que estuvo sola, cuando el abuelo se fue al cielo. No llegaron a ser dos años enteros, pero cuanto sufrió. "Esta que veis no soy yo, yo soy como era con el abuelo" nos dijo un día: después de 67 años de matrimonio, me pareció la mejor definición de este sacramento que nunca me hubieran dado.

El otro día vinieron a una reunión, en mi trabajo, dos señores muuuuy mayores. Les hice esperar por el puro gusto de oírles hablar desde mi despacho, aportando perspectivas insólitas sobre "la grave crisis económica que padecemos":

-"Mi padre siempre decía que un duro no eran cinco pesetas, sino tres y media, o cuatro. Como diciendo que no se puede gastar todo lo que se tiene" -decía uno.

-"Pues mi padre, que era comerciante antiguo, decía: si quieres tener crédito, paga inmediatamente" -decía el otro.

Me dió mucha ternura, no sólo por lo acertado de los consejos de sus padres, que fielmente recordaban (hoy hablaba el sacerdote en la homilía de la importancia de la tradición, lo que se transmite: unos lo entregan a otros que lo reciben para transmitirlo a su vez a los siguientes) sino porque el tono entero de la conversación me recordaba al de los niños en los recreos: "mi padre dice...", "pues mi padre dice..."

Siempre había pensado que es una tontería lo de que ancianos y niños se parecen. Anda que los ancianos no tienen mucha más experiencia (y a veces más amargura y colmillo retorcido, pero siempre más tristeza acumulada que los niños)...

Pero oyéndoles entendí en que se parecen: tienen claro lo esencial. Que somos hijos.

jueves, 7 de octubre de 2010

Diálogos paterno-filiales (II)

Despedida, esta vez en el recibidor. Con la preocupación ante cualquier desplazamiento, por pequeño que sea, que he heredado por vía femenina de la familia materna, recomiendo:
-Id con cuidadín!!!
Padre mira a la transmisora directa de esta herencia mía, o sea madre, y responde:
-Tranquila. Yo voy siempre con cuidadina

lunes, 13 de septiembre de 2010

Diálogos paterno-filiales

Despedida a pie de ascensor. Con la preocupación ante cualquier desplazamiento (por pequeño que sea) que he heredado por vía femenina de la familia materna, recomiendo:
-Id con cuidadín!!!
Respuesta de padre:
-Buscaremos a cuidadín pero, si no aparece, nos tendremos que ir solos

lunes, 9 de noviembre de 2009

Corona de la Almudena


Segundo puente del curso, y yo en Madrid con la excusa de la tesis. Pero este puente ha sido especialísimo por varios ítems que enumero:

1- Lecturas: como el tocho de Ayckrod me daba una pereza mortal, lo cambié por el muy ameno y eminentemente divulgativo de Bryson. Al fin y al cabo los dos son lo mismo: biografías postmodernistas de Shakespeare, intentando encerrar al genio en las reducidas categorías de nuestra época... Pero yo quería leer los "hechos desnudos" antes de leer a Pearce, y es una experiencia que recomiendo. Leer a Bryson acerca de lo poco que sabemos de Shakespeare, y luego leer a Pearce para comprender cómo ese poco queda sorprendentemente iluminado si aceptamos la hipótesis (más que razonable pero no tan probada como para que sea indudable) de que el bardo era católico. Qué disfrute sin fin, aumentado con la lectura -que prosigo- de los Sonetos, nunca antes leídos enteros: qué maraviiiiilla...

2- Cine: el sábado por la noche fuímos a ver (500) días juntos. Como siempre, se entiende mucho mejor el título original (500 days of Summer) y no sólo porque Summer sea el nombre de la protagonista (y la metáfora del nombre sea esencial para entender la película). Dicen que podría ser la película independiente del año. Nunca he entendido bien eso del "cine independiente" pero es una muy buena peli, de cualquier forma. Primero, por cómo está contada la historia (al fin y al cabo el cine es un arte narrativo). Y luego, por lo que hace pensar. En las relaciones absurdas que se mantienen cuando uno no está seguro, sí. Pero también en las relaciones absurdas que se mantienen cuando el otro está tan absurdamente enamorado que no ve la realidad. Y muy buen guión y me quedo con ganas de verla otra vez, porque lanzaba muchos cabos y no pude recogerlos todos. Y a la salida, como siempre, Ruth me mostraba aquello que yo no había sabido ver: para los dos es buena la mala relación que atraviesan, para los dos deriva en una situación mejor que la que tenían, y detrás de sus errores y fracasos (digámoslo claro: de sus pecados) hay Alguien que hace que todo sea para bien...

3- Música: y anoche en el Auditorio, qué pasada, qué regalo, la Orquesta Barroca de Venecia interpretando a Vivaldi... qué alegría tiene el Barroco, siempre, siempre, y qué buen ambiente en la Orquesta, qué maravilla el director que además tocaba el clave (y que era profesor, y se le notaba, esponjado de orgullo por las proezas de sus chicos)... Teníamos unos sitios espléndidos, otra vez gracias a Ruth, qué bendición de noche. Me reafirmo en mi idea: si sólo pudiera escoger dos momentos en la historia de la cultura, Románico y Barroco. El arte más sencillo y el más complejo son esencialmente lo mismo: un arte alegre, porque tiene a Dios en la base y en la cúspide de sus alegrías... qué derroche de gozo anoche, la flauta de pico como un pájaro, los violines arrullándola, se me iban los pies cada vez que sonaba el clave, siempre armonioso, siempre sereno, de fondo el laúd.

4- Lugares: he pasado varios meses lamentándome (la crisis de los 30 no ha dejado nada en pie) de lo sosa que era mi vida, toda vivida en la misma ciudad, 30 años sin salir de Madrid, y 25 en la misma casa... hace ya diez años, además, que sueño con vivir en el campo, harta de atascos y demás morralla urbana. Y en cambio, ayer, la mañana de otoño soleada y fría, el Palacio de Oriente con sus barquilleros y su fauna urbana, la Virgen esperando nuestras flores en la explanada, los de Daimiel tocando para Ella, los grupos de chulapos bailando el chotis y de goyescos tan rechulos también, la esquina más bonita de Madrid donde vivía mi madrina y transcurrió mi infancia... ayer daba gracias a Dios que me ha puesto aquí. Y me acordaba de ese hombre de Chesterton que dió la vuelta al mundo para descubrir... la belleza de su casa.

5- Tesis: como se deduce de lo anterior, se ha llevado las migajas de mi tiempo. Apenas nada. Y como -espero- se deduce de lo anterior, me he quedado tan contenta. ¡Y eso que no he contado -en lo anterior- las cosas mejores del puente, sólo las siguientes!


La foto es la "corona de la Almudena", también llamada rosca de la Almudena o roscón de la Almudena, que hemos descubierto hoy en casa.

martes, 21 de julio de 2009

Hilo invisible


Todas las cosas que existen, y son buenas (qué magnífica entrada de D. Enrique Monasterio explicando la imperfección subyacente a este mundo, ésa que tanto me cuesta a mí aceptar) están unidas por un hilo invisible.

Así, yo leía la Teoría de Castilla, de Ramón Peralta, disfrutando como castellana que soy (y sólo lo descubrí plenamente cuando me medí con un navarro), y como era el cumpleaños de padre nos fuímos a comer a Riaza. Y carretera adelante, "qué bonito sería llegar a Burgos", caput castellae, y por qué no vamos, y si merendamos allí, y si vamos a dormir a Santo Domingo de la Calzada, que es Año Jubilar... de repente, todo lo que leía en el libro lo vivía en persona, la quema del Fuero Juzgo a orillas del Arlanzón, la batalla de Atapuerca, el nacimiento del castellano...

En Burgos compramos unos pijamas, cepillos de dientes, líquido de lentillas, en fin, las cosas imprescindibles para una noche inesperada (madre también unos plátanos, porque toda idea de desplazamiento va en su mente acompañada por esta fruta)... y qué atardecida al entrar en Santo Domingo, un milagro románico enmedio de la Rioja, cómo puede existir tanta majestad en un pueblo tan pequeño, cuánta grandeza y nobleza, qué señorío de arte, de historia, de belleza.

Los curas jóvenes, entusiastas. Las iglesias restauradas, preciosas, la catedral un primor (¡¡qué talla de la Virgen de la Leche, con el niño y un libro sobre la falda, en el retablo de la capilla de San Juan, a la derecha mirando al ábside!! y qué enterramientos en la misma capilla, todo muy siglo XV y ese gótico hermoso tan nuestro). Horarios de confesiones, de Misas, oración del peregrino, todo, todo. (Pero las casonas, todas abandonadas o sedes oficiales, qué pasa en España, por qué no hay ayudas para que los particulares puedan conservar habitadas las casas que fueron de sus familias por siglos).

Y al día siguiente, Domingo, qué verde La Rioja, cuántas flores en las ventanas... los campos suaves, los cultivos como telas de patchwork, las suaves ondulaciones. Camino de Suso y Yuso nos saltaba el corazón, Berceo de Gonzalo, San Millán al fondo de un valle: que se pare el tiempo, que el fin del mundo me pille aquí. Y allí estaba, el primer vagido de la lengua castellana, que fue para hablar con Dios: "Cono auitorio de nuestro dueno dueno Christo..." Esplendor que no ha pasado, el claustro se quedó a medias porque se acabaron los 12.000 ducados y no había más, y esto en pleno apogeo de España... pero ya se sabe, "esto es Castilla y aquí nadie es más que nadie".

De vuelta en Santo Domingo, las cigüeñas otra vez. Diéciseis contamos, todas emparejadas: dos parejas, tres parejas, y otras tres parejas, sobre cada una de las torres. Mamá se acordaba de tía Sara, animándoles a todos a casarse: "mirad los pájaros, ¿no véis que no van nunca solos? siempre de dos en dos."

Y esta mañana, acordándome del viaje y pregustando el de Escocia que haremos pronto, si Dios quiere, he vuelto a encontrar otro hilo invisible en el libro que leía, Castilla y otras islas, de Jesús del Campo, cuando recrea desde Atapuerca el verano de 1054, en que moría García de Navarra y triunfaba Fernando de Castilla, hermanos enfrentados a pesar de que dos santos (Domingo de Silos e Iñigo de Oña) les instaron a no hacerlo... Aquel verano se separaron definitivamente las Iglesias de Oriente y Occidente, y tres días después, "el rey Macbeth de Escocia se enfrentaba en Dunsinnan a las fuerzas combinadas de su pariente Malcolm y el barón de Northumbria." Y concluye de destrenzar el hilo con este párrafo hermosísimo, me parece a mí hoy, en que también mis propias batallas -internas y exteriores- me intentan distraer el secreto que la vida esconde:

"Y así anduvieron ingleses y bizantinos y castellanos y navarros y romanos y escoceses envueltos en sus afanes en aquel verano de 1054, ocupados con las distracciones que pone la vida en el tiempo de los hombres para que no tengan ocasión de descifrar su ciencia."

miércoles, 8 de julio de 2009

El contenido del corazón

Hasta que lo he leído, pensaba que difícilmente el contenido de esta obra de Rosales superaría al título.

Fue el fin de semana. Calor de julio (que puede ser más temible que el de agosto, porque "unos llevan la fama y otros..."), y yo en Huéscar, un pueblo de Granada que hasta ahora desconocía pero cuya geografía ha quedado incorporada al mapa en relieve que llevo cosido al alma. Por fuera, las casas bajas, la colegiata formidable (todo el Renacimiento español, y el Señor en la custodia como un sol), el silencio especial que hace la siesta de Despeñaperros para abajo, la masa suaave de los mejores churros que he probado nunca. Olivos y sombra, jamón y cariños de los buenos (que en los dos se nota especialmente la diferencia entre lo que es bueno y lo que no)... Y yo por dentro, otras casas, otra iglesia renacentista, otras siestas silenciosas, olivos y sombra, jamón y cariños... otro pueblo, pegado a Despeñaperros, y todos los veranos de mi vida, a la sombra de los abuelos.

Y Rosales cantaba a su madre, y a la infancia ida, y casi en cada frase yo veía a mi abuela, y mi infancia ida, también, junta con la del poeta, allá dónde estén las dos, porque nada se pierde. Y juntas estarán su madre y mi abuela en el Cielo, espero, que eso sí que es una fiesta. Y él también allí, y yo aquí leo lo que él un día le escribió a su madre, y hoy a mí me dice a mi abuela; y es que la literatura, si es buena, es eso: que lo que al principio fue de uno, luego es de cada uno.

lunes, 22 de junio de 2009

Mi hermana

Llegar puntuales no es nuestro fuerte, pero ayer hicimos todo lo posible. Nos pusimos el despertador a las siete menos cuarto, todo un hito para ser domingo... en el coche, a toda velocidad, íbamos haciendo bromas: -"¡Lo que hay que hacer para consagrar España! Si no lo hacemos nosotras... autobúuuus espéranos que tenemos que consagrar Españaaaa..." Supongo que si alguien nos hubiera visto, nos habría considerado dos locas; tantos años juntas han generado un humor curioso, al alimón, lleno de giros comunes -y hasta entonaciones- que nadie más que nosotras comprende, ni mucho menos comparte la hilaridad que nos provocan.

De atardecida, después de un día laaargo de amigos, risas, niños, baños en la piscina y nervios varios, yo estaba tristona (nada importante, creo que una suma de cansancio y hormonas). Me invitó a cenar fuera, en una terracita, y a tomar un helado paseando... Tiene la serenidad, el sentido común y la estabilidad que siempre me faltan a mí: cuando estoy eufórica me baja a mi lugar, cuando estoy hundida me sube a mi lugar. Volvimos a casa hablando de sueños pendientes y proyectos incumplidos, y cuando ya estábamos entrando sonrió para decirme, como si fuera casual: -"Hoy era el día más largo del año, y he cumplido mi sueño: he visto amanecer y atardecer."

lunes, 8 de junio de 2009

Domingo de excursión





Ayer salimos de excursión los cuatro. Lo que no querría olvidar, y por eso lo escribo:

  1. El ruido tan peculiar de las cigüeñas, como si golpearan, rítmicamente, la madera. Su vuelo tan hermoso. Esa gracia con la que se apoyaban sobre sus patas tan flacas, de pie y ojo avizor sobre las torres: sobre las torres picudas de la iglesia (¡¡catedral!!) de Bonilla de la Sierra (y esto es Castilla: toda la majestad del gótico en un pueblo perdido, la Edad Media detenida en cuatro casas a punto de caerse, siempre alrededor de una iglesia, y siempre defendidas por un castillo); en los altos, también, de la iglesia de Piedrahíta, que antes fue el castillo de Doña Berenguela, y lo sigue siendo, porque todo lo que asume la Iglesia sigue siendo lo que era, pero en mejor; y en lo alto de la grúa de la casita que se están haciendo los tíos.

  2. La cara del camarero cuando papá le preguntó si era hijo de Germán y nieto del que daba nombre al sitio en el que comíamos. Y que sí, y que cómo se había dado cuenta, porque se parecía más su hermano, el que vivía fuera y no quería saber nada del negocio familiar... Y cuando papá le preguntó por su padre, que se había casado tarde, la respuesta fue rápida y como para enmarcarla: "Sí, se casó tarde, pero se casó bien".

  3. El sitio en el que comimos había sido el lugar al que todo el pueblo iba a bailar cuando papá era joven. Y mucha gente, nos contó el hijo de Germán, iba ahora a comer a ese piso alto con suelo de tarima -todavía está la pianola fuera, en la entrada- y le contaba que allí se conocieron su padre y su madre.

  4. Y la cara de sorpresa alegre de tía madrina, cuando nos vió, tampoco quisiera olvidarla. Y cuando le contamos dónde habíamos comido, se rió para contarnos ella a su vez que ahí le dieron un patadón -"una coz"- bailando hace muchísimos años. Que ya no se acuerda de con quién bailaba, pero sí del dolor, y de que se volvió, pero todo el mundo miraba al techo. Así que nunca supo quién había sido.

  5. Y respondió a nuestras preguntas: que bailaban fox y pasodoble, que es lo que se bailaba entonces. Y no era por ponerse melancólica porque a ella el momento actual le parecía el mejor de todos y por nada quisiera volver al pasado, pero el pasodoble es una música bien alegre y muy española, y si ahora parece de viejos es porque los jóvenes ya no sabemos bailar, y nos ponemos en círculo "y cada uno hace lo que puede con los pies y con las manos", pero eso no es bailar ni es nada, es para disimular que no sabemos el ritmo, ni bailar uno con otra.

  6. Y la cara de la Virgen de la Vega, tan bonita ella, y como unida al gesto de las dos manos animándonos a rezar. Como si nos dijera: "venga, que no es tan difícil... yo empiezo y vosotros seguís." Como hacen las madres.

  7. Y que cuando volvíamos, el sol cayendo sobre los verdes, jara y retama y una flor morada que a mamá le gustó tanto que nos hizo parar el coche para coger un poco ("¡yo quisiera saber el nombre de todas las plantas y todos los árboles!" decía, arrebatada, en el viaje de ida), me dijo padre que no leyera en el coche, que me iba a estropear (más) la vista, y me dió una idea para no aburrirme entonces: "Mira por la ventana y te haces un álbum de imágenes mentales, para mañana repasarlas en el trabajo."

Que es lo que he hecho mientras escribía esta entrada.