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lunes, 6 de septiembre de 2010

Renacimiento: atando cabos


En agosto leía las Últimas cartas de Tomás Moro, el mejor Renacimiento.

Acabé el mes yendo a ver la exposición de Ghirlandaio en el Thyssen: qué maravilla.

Y el lema en latín, pintado detrás de la figura: he olvidado casi todo lo que supe, pero hice una traducción libre y disfruté pensando que era eso lo que ponía.

La concepción del arte y los artistas que tenemos, todavía hoy, es claramente renacentista.

Y luego me llegó otro texto latino para traducir, una inscripción de Ugo da Carpi en una obra para la que le había cedido el motivo Rafael: y qué hermosa protección contra el plagio, por primera vez colándose en el arte la idea de la originalidad personal, la genialidad del artista individual, cuestiones todas que hubieran escandalizado a un medieval, creo.

Y para la tesis he consultado El diseño de libros del pasado, del presente y tal vez del futuro. La huella de Aldo Manuzio (de Enric Satué, Salamanca, 1998) y allí estaba todo otra vez: Venecia (pero también Florencia), el anhelo de universalidad, tocar todos los palos, no esta fragmentación de la hiperespecialización postmoderna. Y el anhelo de la belleza, y otra vez Ghirlandaio.


El Renacimiento me persigue...

viernes, 25 de septiembre de 2009

Up y Sorolla

El martes 8 fuí a ver la exposición de Sorolla. Allí estaba mi cuadro favorito de este autor, pero no diré cuál es, porque estoy harta de contar lo más íntimo en el blog. Sólo diré que es uno de tantos que hizo de su mujer, Clotilde.

Cuando tenía doce años, más o menos, fuí con mis padres a ver una exposición de Sorolla, pintor que a ellos les encantaba. Allí ví "mi" cuadro, y sin conocimientos previos de ningún tipo, entendí que su vida había estado formada, en parte fundamental, por las horas pintando a los que amaba. Singularmente a su mujer, Clotilde.

El domingo 14 fuí al cine a ver "Up". Y la idea principal de la película resultó ser la misma: cómo la vida compartida (uno con una) puede ser el argumento fundamental de una existencia. Toda la aventura que necesita un aventurero. Todo el arte que necesita un pintor.
PS. La imagen no es mi cuadro favorito, ni siquiera uno de los mejores. Pero me gusta, como me gustan todas las suyas.