Se lo he leído a Juan Ignacio Luca de Tena, y estoy entusiasmada. La expresión es de su padre: "decía que no se puede ser, al mismo tiempo, primer violín y director de orquesta".
La misión del jefe es "organizar y dirigir", ¡¡no hacer el trabajo!! aunque lo haga bien... aunque lo sepa hacer...
miércoles, 28 de septiembre de 2011
martes, 27 de septiembre de 2011
Perspectiva de eternidad
El sábado, en Toronto, tuvimos el principio de curso. Daba la charla del tema 1 ("Arraigados en Cristo", con ecos de la JMJ, como todo el temario) Ruth. Charla MAGISTRAL. En un momento dado habló de la perspectiva de eternidad desde la cual debíamos ver nuestra vida, porque si no, nos parecen piedras gigantes, imposibles de saltar, lo que en realidad (en la perspectiva adecuada, la del cielo) no son más que chinitas pequeñurrias...
Hoy leía un fragmento del Sermón sobre el Salmo 64, de San Agustín, y me contestaba la pregunta que aún no me había atrevido a formular... (pero así son los santos):
"¿Cómo despertar en nosotros el amor a la Jerusalén, nuestra patria, de la que el largo exilio nos ha hecho perder el recuerdo? Es el Padre quien desde allá nos escribe, y con sus cartas, que son las Santas Escrituras, enciende de nuevo en nosotros la nostalgia del retorno."
Hoy leía un fragmento del Sermón sobre el Salmo 64, de San Agustín, y me contestaba la pregunta que aún no me había atrevido a formular... (pero así son los santos):
"¿Cómo despertar en nosotros el amor a la Jerusalén, nuestra patria, de la que el largo exilio nos ha hecho perder el recuerdo? Es el Padre quien desde allá nos escribe, y con sus cartas, que son las Santas Escrituras, enciende de nuevo en nosotros la nostalgia del retorno."
lunes, 26 de septiembre de 2011
La misión del jefe...
Es, sobre todo, mantener la serenidad en la oficina.
Buscar la solución en lugar de los culpables (después, serenamente, será la hora de depurar responsabilidades... para que no vuelva a ocurrir el desaguisado, no para desprestigiar a nadie).
Marcar las prioridades para que el aluvión de trabajo no agobie.
Poner un dique entre las solicitudes "urgentes" y la cotidianeidad laboral de su gente, que necesita de paz para ir sacando trabajo, una cosa detrás de otra.
Dar la cara... y que sea una cara amable.
Si el jefe no está entrenado en vivir cada momento con paz y alegría, la vida en su oficina será un infierno.
Buscar la solución en lugar de los culpables (después, serenamente, será la hora de depurar responsabilidades... para que no vuelva a ocurrir el desaguisado, no para desprestigiar a nadie).
Marcar las prioridades para que el aluvión de trabajo no agobie.
Poner un dique entre las solicitudes "urgentes" y la cotidianeidad laboral de su gente, que necesita de paz para ir sacando trabajo, una cosa detrás de otra.
Dar la cara... y que sea una cara amable.
Si el jefe no está entrenado en vivir cada momento con paz y alegría, la vida en su oficina será un infierno.
martes, 26 de julio de 2011
Cosas de viejos
Será porque hoy es el día de San Joaquín y Santa Ana, y me acostumbré de tal manera a celebrar mi santo "el día de los abuelos" que cada año, desde que no están presentes fisicamente, les echo muchísimo de menos.
Me decía una buena amiga que es propio de los ancianos preocuparse mucho por todo... "así que nosotras que somos jóvenes no debemos darle mucha importancia a estos problemillas de nada que nos afectan".
Pienso en abuela, que se preocupó mucho por todo el tiempo que estuvo sola, cuando el abuelo se fue al cielo. No llegaron a ser dos años enteros, pero cuanto sufrió. "Esta que veis no soy yo, yo soy como era con el abuelo" nos dijo un día: después de 67 años de matrimonio, me pareció la mejor definición de este sacramento que nunca me hubieran dado.
El otro día vinieron a una reunión, en mi trabajo, dos señores muuuuy mayores. Les hice esperar por el puro gusto de oírles hablar desde mi despacho, aportando perspectivas insólitas sobre "la grave crisis económica que padecemos":
-"Mi padre siempre decía que un duro no eran cinco pesetas, sino tres y media, o cuatro. Como diciendo que no se puede gastar todo lo que se tiene" -decía uno.
-"Pues mi padre, que era comerciante antiguo, decía: si quieres tener crédito, paga inmediatamente" -decía el otro.
Me dió mucha ternura, no sólo por lo acertado de los consejos de sus padres, que fielmente recordaban (hoy hablaba el sacerdote en la homilía de la importancia de la tradición, lo que se transmite: unos lo entregan a otros que lo reciben para transmitirlo a su vez a los siguientes) sino porque el tono entero de la conversación me recordaba al de los niños en los recreos: "mi padre dice...", "pues mi padre dice..."
Siempre había pensado que es una tontería lo de que ancianos y niños se parecen. Anda que los ancianos no tienen mucha más experiencia (y a veces más amargura y colmillo retorcido, pero siempre más tristeza acumulada que los niños)...
Pero oyéndoles entendí en que se parecen: tienen claro lo esencial. Que somos hijos.
Me decía una buena amiga que es propio de los ancianos preocuparse mucho por todo... "así que nosotras que somos jóvenes no debemos darle mucha importancia a estos problemillas de nada que nos afectan".
Pienso en abuela, que se preocupó mucho por todo el tiempo que estuvo sola, cuando el abuelo se fue al cielo. No llegaron a ser dos años enteros, pero cuanto sufrió. "Esta que veis no soy yo, yo soy como era con el abuelo" nos dijo un día: después de 67 años de matrimonio, me pareció la mejor definición de este sacramento que nunca me hubieran dado.
El otro día vinieron a una reunión, en mi trabajo, dos señores muuuuy mayores. Les hice esperar por el puro gusto de oírles hablar desde mi despacho, aportando perspectivas insólitas sobre "la grave crisis económica que padecemos":
-"Mi padre siempre decía que un duro no eran cinco pesetas, sino tres y media, o cuatro. Como diciendo que no se puede gastar todo lo que se tiene" -decía uno.
-"Pues mi padre, que era comerciante antiguo, decía: si quieres tener crédito, paga inmediatamente" -decía el otro.
Me dió mucha ternura, no sólo por lo acertado de los consejos de sus padres, que fielmente recordaban (hoy hablaba el sacerdote en la homilía de la importancia de la tradición, lo que se transmite: unos lo entregan a otros que lo reciben para transmitirlo a su vez a los siguientes) sino porque el tono entero de la conversación me recordaba al de los niños en los recreos: "mi padre dice...", "pues mi padre dice..."
Siempre había pensado que es una tontería lo de que ancianos y niños se parecen. Anda que los ancianos no tienen mucha más experiencia (y a veces más amargura y colmillo retorcido, pero siempre más tristeza acumulada que los niños)...
Pero oyéndoles entendí en que se parecen: tienen claro lo esencial. Que somos hijos.
lunes, 18 de julio de 2011
Más reflexiones de casi vacaciones
Sigo dando vueltas al tema laboral, quizá porque me quedan ya tan pocos días para las vacaciones y, en cambio, tantísimo trabajo por terminar.
Una vez le oí a una persona que acababa de aceptar un alto cargo directivo un consejo que, entonces, me pareció sabio: "No aceptes nada que no puedas llevar con alegría" (para aceptar ese cargo, se había desplazado a una ciudad distinta de aquella en la que vivían su mujer y muchos hijos, que un año y medio después tuvieron que imitarle, abandonando colegios, vecindario, abuelos y etc.)
Ahora pienso que el consejo correcto para mi circunstancia podría enunciarse más bien así: "No aceptes nada que se vaya a convertir en una carga pesada". O "no aceptes nada que no puedas resolver de inmediato".
Cuando uno lleva una carga a la espalda, cada día que se camina la misma carga pesa más.
Una vez le oí a una persona que acababa de aceptar un alto cargo directivo un consejo que, entonces, me pareció sabio: "No aceptes nada que no puedas llevar con alegría" (para aceptar ese cargo, se había desplazado a una ciudad distinta de aquella en la que vivían su mujer y muchos hijos, que un año y medio después tuvieron que imitarle, abandonando colegios, vecindario, abuelos y etc.)
Ahora pienso que el consejo correcto para mi circunstancia podría enunciarse más bien así: "No aceptes nada que se vaya a convertir en una carga pesada". O "no aceptes nada que no puedas resolver de inmediato".
Cuando uno lleva una carga a la espalda, cada día que se camina la misma carga pesa más.
jueves, 14 de julio de 2011
No es sólo un consejo laboral, es un consejo para la vida...
... No dejes que los proyectos pendientes se te duerman en las manos
martes, 12 de julio de 2011
Mi mejor consejo laboral
Se lo escuché leído a la baronesa Thyssen:
"No acumular obligaciones: cuando tengas temas pendientes, despáchalos rápido y con decisión".
A ella se lo recomendó su marido, el barón, que otra cosa no, pero experiencia laboral tenía...
Estos días de cierre de curso, cuando se acumulan temas pendientes y faltan horas para dar salida a tanto atraso (mío y de los otros) durante el curso, entono el meaculpa: nuncamásnuncamásnuncamais, dejaré lo que me agobia para luego, dioses, dadme resolución, el don más precioso que vieron los cielos, menos vacilación y más resolución, señor, que hay temas pendientes sobre la mesa desde septiembre...
"No acumular obligaciones: cuando tengas temas pendientes, despáchalos rápido y con decisión".
A ella se lo recomendó su marido, el barón, que otra cosa no, pero experiencia laboral tenía...
Estos días de cierre de curso, cuando se acumulan temas pendientes y faltan horas para dar salida a tanto atraso (mío y de los otros) durante el curso, entono el meaculpa: nuncamásnuncamásnuncamais, dejaré lo que me agobia para luego, dioses, dadme resolución, el don más precioso que vieron los cielos, menos vacilación y más resolución, señor, que hay temas pendientes sobre la mesa desde septiembre...
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