jueves, 20 de mayo de 2010

Este post es sólo para ti


Me gustaría haber escrito cosas mucho mejores para que las leyeses

miércoles, 19 de mayo de 2010

Nunc coepi


Ya lo sé, querido blog, ya lo sé, que has estado casi tres meses en la inopia. Y sí, te disculpo: que le voy a hacer si te siento como cosa propia. Para tus fallos no tengo ojos, yo. Pero ahora, que vuelves arrepentido, jurando fidelidad y que no pasarás una semana sin sacarme un tema nuevo, sin comentar un libro o una película (o un concierto o una exposición, aunque la tesis -ay- empieza a hacer que parezcan inexistentes...), ¿crees que puedo tener el corazón tan duro que te niegue la vuelta a la vida?

No me conoces bien, entonces. Me agarro de tu mano y salto (¡lo he hecho así en tantos ámbitos de la vida, a estas alturas, y sigo haciéndolo todos los días!): NUNC COEPI!!!!!!!!

viernes, 26 de febrero de 2010

Preguntas con trampa

Ya son varios años dando clase, y empieza a notarse esa soltura especial que produce en el cerebro el roce con los alumnos. Soltura muy útil para responder las preguntas con trampa que me hace cada mañana el portero del edificio de al lado:
-Al sol, hoy, diez grados. ¿Y a la sombra?
-A la sombra no.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Hacer que cada día cuente

Martes y llueve. Voy pensando desde por la mañana en cómo vencer la tentación de vivir cada instante pensando en otro, la tentación más recurrente de la cotidianeidad.
Dos alumnos hablan en la puerta de mi despacho:
-Ya es casi jueves... qué guay, ya está aquí el fin de semana.

lunes, 15 de febrero de 2010

Carreras bajo la nieve

Menos mal que ya no voy a ser su profesora nunca más. Cuando me la he encontrado esta mañana, con esas ojeras bajo la nieve, me ha podido la sorpresa:
-"¿Pero no tenías que haber terminado el año pasado?"
Fue alumna mía hace dos. Pasó 4º de carrera soñando con que llegara 5º, una de las más habituales formas de perder un año entero. Quería irse de erasmus a Francia, detrás de un novio que tenía de ese país.
-"Es que me fuí de erasmus y claro... Pero me quedan sólo tres asignaturas. Un coñazo, venir para esto."
Le he preguntado si quería tomar algo. Y sí, quería. La recuerdo en las últimas filas, el pelo larguísimo cayendo sobre la cara, mascando un chicle. Leyó todos los libros, no obstante, y sufrió como todos cuando Julia deja a Charles Ryder: "No lo entiendoooo... pero si se queríannn...".
-"¿Qué quieres? Y no me digas que un whisky, aunque tienes cara de que te sentaría bien."
Por lo menos sigue teniendo la capacidad de reírse. Al fin, frente a un zumo de naranja, me cuenta:
-"Como ya no vas a ser nunca más mi profesora... Es mi novio, ¿sabes?"
-"Sí, ya me acuerdo. ¿Cómo se llamaba... Pierre?"
-"Ah, no, no. Ése era antes. Ahora salgo con un español, ¿sabes? un año más pequeño. Él está en 5º, yo repito..."
-"Ya"
-"Y nos iba muy bien, de verdad. Llevamos desde septiembre, mogollón. Y era distinto a los otros chicos, a los de antes... éste me cuidaba un montón, pero ahora de repente..."
De repente le cuesta hablar. Hace un par de ensayos, yo pienso, qué marrón contarle esto a una profesora, aunque tenga sólo siete años más que tú (pero a su edad, siete años son un siglo).
-"Creo que es porque nota que estoy colgada por él... más colgada que él, no sé cómo ha sido, porque al principio no era así pero... y creo que le agobio ¿sabes? que nota que estoy muerta de miedo de que me deje, como los anteriores..."
Buff. Los desengaños tienen eso de malo: que se sedimentan y forman miedos. No sé bien qué decir... menos mal que no parece esperar que yo diga nada.
-"Ya sé que no se puede vivir con este miedo, pero no sé cómo evitarlo"
¿Qué le digo? "No es miedo, es temor..."
-"¿No es lo mismo?"
-"No. El miedo es ante el mal, el temor es a perder algo bueno..."
Me mira sin entender:
-"Lo que yo quisiera es verme como tú, tan segura siempre... Gon y Carlos siempre lo comentaban."
Las sorpresas que te da la vida.
-"¿Qué comentaban?"
-"Que seguro que tenías un novio estupendo... o que no lo necesitabas. Viene a ser lo mismo. Todo menos esta sensación de no poder soportar que me dejen... otra vez no..."
Dios mío, y sólo tiene 24 años. Probablemente el sexo influye en esa sensación de dependencia feroz e inevitable pero ¿cómo decírselo?
Cuando subimos la calle nieva más.
-"¿Echamos una carrera? hasta la esquina"
Me mira alucinada:
-"¿Una carrera? ¿Corriendo?"
A ver cómo vamos a echar una carrera si no es corriendo.
-"Venga, si nunca más voy a ser tu profesora..."
Llega a la esquina jadeando. Un poco sonriente, por fin. Y detrás mío, por supuesto.
Me muerdo los labios para no decirle que debería correr más bajo la nieve y darle menos vueltas a ese chico.

jueves, 28 de enero de 2010

Una disculpa y un regalo

Pensaba dejar el blog así, colgado en la última entrada del año. 2009 ha sido un año estupendo, y 55 entradas son motivo suficiente de orgullo para mi, no necesitaba más. Tampoco quería despedirme o disculparme (que no me da la vida, que el trabajo y la tesis absorben todo mi tiempo, que prefiero atender a los amigos a los que veo y oigo personalmente y no vía web, etc.: todo rigurosamente cierto), no vaya a ser que dentro de poco tenga más tiempo y vuelva a postear con frecuencia.
Hoy por hoy, he leído un libro espléndido sobre gestión del tiempo (tema que me interesa desde que hice aquel famoso curso donde aprendí que todos tenemos el mismo tiempo, 1.440 minutos al día, la cuestión es en qué los invertimos cada uno) y al hacer mi lista de las 10 prioridades a las que quiero dedicar mi tiempo, el blog no aparecía.
Pero la insistencia de mi amigo Pablo ha vuelto a conseguirlo, y aquí estoy. Que no se pase enero sin una entrada, al menos. Hoy además, en el día de uno de mis santos favoritos, Tomás de Aquino, he pensado que todavía no había puesto en este blog ninguna frase de otro de mis santos favoritos, Juan Pablo II. Este año, a lo mejor, nos trae hasta la alegría de su beatificación, así que... me lo repito a mí misma, hoy:

"La santidad consiste, primeramente, en vivir con convicción la realidad del amor de Dios, a pesar de las dificultades de la historia y de la propia vida."

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Lecturas pendientes

Esta tarde me tocaba hacer la tesis, o sea, que me he puesto a ordenar la biblioteca. Creía que era un fenómeno exclusivo mío pero resulta que es muy común, y hasta tiene un nombre médico que Juncal me ha dicho pero se me ha olvidado.

Lo que pasa es que una pila inmensa de libros a medio leer, en la mesa, me distraía, y varios libros más agolpados en bolsas me urgían. Primero he colocado éstos, trabajosamente, porque casi no cabían; luego, con dolor, he decidido devolver los libros a medio leer a las estanterías, hasta que encuentre el momento propicio para leerlos enteros. Desde pequeña me ocurre que no sé leer despacio, y con la edad se me está agudizando: si tengo un libro a medias varios días, lo más probable es que me canse y empiece otro. Estoy hecha para leer seguido.

Y se me ha ocurrido consignar los libros que devuelvo, en la estela de lo que hizo Enrique y tanto me gustó, pero sin poner la última frase que he leído porque no desespero de dedicar -todavía- algo de tarde a la tesis. Así que aquí va la lista, por orden (más o menos) de empiece de lectura:
  1. La isla del tesoro: empecé con muchos ánimos el 22 de octubre, jueves, pero no avanzo. Lo he contado aquí, y me ha consolado mucho que Blanca me dijera que lo leyó a los siete u ocho años y le pareció un rollo, igual que a mi. No puedo, no puedo...

  2. Escolios a un texto implícito: lo comenté en la tele en octubre, y de verdad que este hombre me fascina, pero ha llegado en un momento agitado de mi vida. No sé, quizá cuando acabe la tesis pueda dedicarle un rato cada noche...

  3. Sonetos de Shakespeare: me propuse leerme cuatro cada día. Claro, pero cada día quería leerme varias páginas de los Escolios, la lectura espiritual y lo de la tesis y el trabajo y a todo no me da tiempo.

  4. Caritas in veritate: qué verguenza, no consigo leerme la Encíclica. Me la llevé al último viaje, a Vigo y en el avión de ida conseguí leer la introducción (muy recomendable) y el capítulo 1.

  5. El fuego secreto de la Madre Teresa: me leí medio libro en el avión de vuelta de Vigo (lo compré en el aeropuerto de allí). No consigo leerme el otro medio, y mira que es interesante. Creo que la Madre Teresa se niega a hacerle competencia al Santo Padre y hasta que no acabe la Encíclica no podré leerme éste.

  6. Contraelegía: creo que sólo llevo medio porque compite con los Sonetos. Cada vez que lo cojo me remuerde la conciencia, ¿por qué no leer al bardo, que es universal, y en cambio Pacheco desde que lo han multi-premiado me da reparo? (en descargo del mexicano diré que el remordimiento es mutuo: cuando leo a Shakespeare me pregunto si no debería primero acabar con Pachecho, al fin y al cabo todavía me quedan Lampedusa, Ayckrod y no sé cuánta más bibliografía complementaria que me he comprado para ayudarme a entender al inglés -aunque sólo sea oponiéndome a lo que ellos dicen).

  7. Santos del siglo XIII y su época: en realidad hago trampa, porque de éste sí que leo un rato cada día y si Dios quiere me lo voy a terminar. Me está gustando un montón.

  8. 1010 consejos para emprendedores: Y con este también hago trampa porque también me lo voy a terminar. He descubierto el fin de semana que nada me relaja más de la tesis que leer librillos de gestión empresarial... me resultan tan ligeros, en comparación con la literatura infantil. (Si alguien me lee, enarcará aquí la ceja, pero no voy a borrarlo).
  9. Carta a los artistas: no me la había leído y cuando he visto el maravilloso discurso de BXVI a los artistas (que han glosado estupendamente en esta bloggsfera) he decidido no esperar más... La sorpresa, que cuando he sacado de la estantería el libro que compré hace nueve años y todavía no había leído (es bochornoso pero me pasa con cientos de títulos: compro más rápido que leo), en la preciosa edición de Altair, he encontrado un "Diálogo" final de Jaime y Enrique García Máiquez... cuando compré el libro no tenía ni idea de quién eran, ni -lo más importante- había leído todavía su poesía. La de ninguno de los dos.

Bueno, ahora que están escritos, negro sobre blanco, no me parece tan mal devolverlos a su sitio. Cuando quiera entro aquí y me los leo todos toditos. Y además, en este mes y medio se me han atragantado nueve, pero he leído muchos más...